miércoles, 25 de diciembre de 2013

Somos personas.

¿Haz sentido ésa clase de incomodidad cuando tras haber tenido algún tipo de comunicación con un desconocido en el autobús o sentado en alguna parte, se queda un silencio y crees que alguno de los dos debe decir algo, aunque el único tipo de comunicación que haz tenido con la otra persona haya sido un simple "salud" ante un estornudo?¿Alguna situación parecida? Bueno, a mi me pasa muy a menudo y es muy incómodo... Tenía tiempo sin salir y subirme a un autobús cuando tuve un encuentro con la chica que se sentó a mi lado pero no recuerdo que fue, y como volví a sentir esa incertidumbre pasó por mi cabeza un recuerdo, una pregunta que me hice hace tiempo: ¿Soy la única que me siento así? ¿o quizá la otra persona también siente eso? ¿O se siente eso cuando ambas personas lo sienten? Si es así entonces debe ser por algo. Digo esto porque algunas de las veces que he sentido esto, la otra persona comienza una charla casual conmigo. Nada es seguro, suposiciones nada más. Sólo habría una forma de averiguarlo y sería hablándolo, pero ya que la mayoría de las veces el silencio permanece y con él la incómoda incertidumbre, mucho menos habrá una charla como ésa.
A lo que, mientras miraba por la ventana, viendo pasar todos los locales y demás autos en dirección contraria como espejismos fugaces se me ocurrió pensar algo que puede ser sino es que es algo muy cierto: Los humanos somos seres sociales, algo en nosotros nos impulsa a comunicarnos. Me parece que la manera en la que vivimos nos ha forzado a volvernos hacia nuestro refugio andante, abstraídos en nosotros mismos cuando salimos, por temor, por timidez o por simple comodidad o porque así nos educaron, desconfiados (y con razones justificadas) nos hacen retraernos cuando andamos por la calle, a la deriva, expuestos a nuestra naturaleza, reprimiéndola de alguna manera. Entonces, cuando tenemos alguna clase de contacto comunicativo con otro ser sentimos la incertidumbre, la necesidad incómoda de escuchar y/o ser escuchados.
Una persona me hizo una observación días después de que yo pensara en ésto y me pareció algo que estaba relacionado de alguna manera que aun no puedo ver del todo clara. Me preguntó que por qué los perros se olían y "saludaban" cuando veían a otros, le dije que porque les gustaba socializar, conocer... luego de comentarlo me dijo que el veía perros que no eran muy sociables porque pasaban al lado de otro perro y no hacía nada, y yo le dije que eso era porque los perros son demasiado distraídos, no es que aquel otro perro no les haya interesado, sino que no lo vieron u olieron en presencia porque iba demasiado atento en su camino que no se percató del otro perro como para ir a olfatearle el trasero. Si aquel perro se hubiera dado cuenta de que había otro atado a una correa con su "amo" a unos 4 metros, sin duda el perro hubiera querido ir a ver quién era ese otro individuo que estaba por ahí, marcando también territorio. Me parece que de alguna manera esto es parecido con nosotros, sólo que en nuestro caso, la sociedad a puesto modales y precauciones. ¡No puedes hablarle a cualquier extraño! no vaya ser un ladrón, secuestrador o violador... Y si bien está bien ser precavido y cuidar de sí mismo, tampoco hay que pecar de desconfianza y abstraerse del mundo. Lo que me lleva a otro día más reciente.
Es agradable ver muestras de bondad aun en la sociedad, por no decir en la humanidad. Y no hablo de esas "buenas causas" falsas para engrandecerse ante los demás. Es agradable saber que la gente aun tiene intenciones de ayudarse, de ayudar a otros, que aun no se rehúsan a abandonar aquello que nos ha hecho crecer en gran medida. Hace sentirse optimista y esperanzado en la vida, y causa felicidad inexplicable. Y no inexplicable porque sea una felicidad enorme, en realidad es inexplicable porque es como sentirse feliz sin motivo, pero hay motivo. Y se contagia, te crees capaz de hacer algo, de hacer una diferencia. Hace... como 5 días volví a salir y subir a un autobús... cosa que me trajo una sorpresa un poco desagradable (para usuarios, aclaro): subieron el pasaje. Creí que habría problemas con las demás personas que subieran, porque ya antes había habido una protesta y el precio había vuelto a su precio "regular". Pero esta vez fue autorizado el aumento por el gobierno y... como dijo uno de los conductores mientras platicaba con un usuario "donde manda capitán..." el conductor estaba igual de sorprendido que el usuario, ya que el por la mañana cuando quiso utilizar el tren para llegar a la terminal de su autobús, en su turno, no tenía el peso que faltaba.
En fin, era tarde y esperaba el autobús que me traería a casa, tengo 3 opciones y una cuarta opción que me deja un poco más retirada de mi casa, pero de igual manera sirve y por lo general dejo pasar la cuarta opción cuando pasa y espero uno de los 3 que me dejan más cerca, pero como era tan tarde sólo esperaba que pasara alguno de los cuatro. Y desafortunadamente (o afortunada en mi caso) pasó la cuarta opción y lo tomé... quisiera decir que sin dudar pero voltee varias veces atrás del autobús, antes de subir, para ver si venía alguno de los otros 3, pero no, por lo que subí a ése. Mientras estábamos detenidos en el semáforo en donde yo lo había tomado, estaba una pareja en donde yo había estado parada antes, y en eso escuché al conductor llamar la atención del hombre que estaba con la chica, abajo. El hombre se acercó y el conductor le preguntó que cuál era el autobús que esperaba, a lo que el sujeto le respondió que cualquiera de mis 3 primeras opciones y el conductor le dijo que probablemente no pasaría ninguno de esos por la hora, que mejor tomara el pretren (otro autobús... también me deja pero no estoy segura donde es su parada y por eso ya no lo cuento como opción en esa zona) que deja de pasar más tarde. Éso fue lo que me hizo sentir bien. El hombre le dijo que el problema era que no tenía cambio (el pretren necesita monedas sueltas y con el pasaje exacto) que si él no tenía cambio y el conductor le cambió un billete, no recuerdo de que denominación pero era mayor de 50. Por lo que el conductor se quedó sin cambio, lo noté cuando más gente iba subiendo y él les pedía 2 pesos para poder darles cambio de otra forma. A mi no me pidió ésos 2 pesos, a mí me dio moneditas, por lo que después de verlo mucho batallar me puse a ver cuanto juntaba en cambio y justo cuando me iba a bajar, antes de bajarme le dije que si quería cambio para que no batallara y se lo di porque me sentí capaz...
Me pareció agradable ése día, porque la había pasado bien con mis amigos y porque al finalizar hubiera sido de ésa forma, dejándome algo con qué reflexionar... sintiéndome bien por el hecho de tener ésa extraña felicidad de la que hablo, la esperanza y el optimismo, y el sentirme capaz de hacer grandes cosas de alguna manera.
Sólo somos personas atrapadas en el mismo mundo, que nos fuerza a actuar de cierta manera y algunas veces nos da la oportunidad de retomar todo lo agradable. No es que sea una optimista que intenta ver lo bueno del mundo, pero tampoco soy una pesimista que mira las desgracias y la miseria en las personas y la vida, en los actos malditos que cometemos o como destrozamos el planeta. No ignoro todo aquello, y tampoco ignoro lo bello, simplemente me gusta reflexionar y ver que ni todo está perdido, ni tampoco estamos como para recostarnos en laureles...

martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad.

Hay estudios que confirman que muchas personas se deprimen en diciembre y más en épocas navideñas, incluso algunas se suicidan... y me pregunto yo ¿qué tiene ésta época en especial que hace que las personas se sientan miserables y apáticas? ¿No se supone que debería ser al contrario? sé que es sólo una fecha o una época, pero aun así... sucede.
A mi no me gusta la navidad, creo que es porque cuando era pequeña mis padres siempre se peleaban en navidad, pero la verdadera razón no la sé ya que las cosas han cambiado y las cosas siguen igual para mí. Pero ésta navidad en especial, éste día en especial tiene algo... algo distinto que me hace sentir peor que otros años, me siento mal de una manera distinta, como si todo lo que me pasó éste año viniera a éste momento en el que me siento miserable. Me doy cuenta de cosas y vuelvo a pensamientos que decidí ignorar, me siento atrapada en una jaula, en su jaula... y me doy cuenta de que a veces hago cosas que sé que no quiero. Nadie se da cuenta de ésto, nadie siente mi sentir, y nadie me ayuda, porque no pueden, inclusive aquellos que creen ayudarme o estar ahí.
Las personas hablan por hablar siempre, no saben reconocer el verdadero valor de todo, se llaman mejores amigos sin siquiera saber el significado de esas palabras, se dicen amar cuando ni siquiera son conscientes de que aman a su madre y la tratan como el infierno, y esa clase de cosas... No es como que haya tenido los mejores días previos a navidad tampoco, quizá esto también tenga que ver y mis sueños cada vez son más extraños y no sé por qué. Hace unos días iba escribir cosas maravillosas sobre las personas y hoy sólo quiero desaparecer una vez más.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Necesidad.

Me di un momento para extrañarle de lleno, ya que parece que lo mio será siempre extrañar a los grandes amores de mi vida.
A veces tengo deslices y me da por querer salir corriendo a su lado. Otras veces viene todo lo lindo o lo veo en otras personas de historias alternas y me digo "fue lo correcto?" luego sale mi consejera interna y me responde con un "sí" tranquilizador. Nunca se bien que hago pero intento mantenerme feliz a mi misma, sola, con la idea de la realidad de que uno no puede ser feliz con alguien sino es feliz consigo mismo. Extraño aquellas madrugadas furtivas, el nerviosismo. Miro fotos y me doy cuenta de muchas cosas que ya tenía presentes. Cuando no sueño con vampiros sueño con él. Y a veces, cuando me pongo a pensar en el futuro y en las probables múltiples posibilidades, llega el temor morboso de siempre, de perder a alguien que me quiere... esa enfermiza necesidad egoísta que he descubierto en mí y me pongo a pensar si es eso o es el mero temor de perderle porque le quiero... de saber que aunque llegara a estar con otras personas, si alguien llegara a su vida, mi alma sangraría. Y de nuevo me lleva a preguntarme, que fue lo que pasó?
Luego recuerdo 2 cosas. Primero que el cree que soy fría y que no me duele... y me pongo a pensar si será mejor que el crea eso... No quiero lastimarle, pero y si la única forma de mantenerle sin dolor es haciéndolo pasar por el más grande? que crea que no me importa en lo más mínimo, que me odie y que olvide que alguna vez fui buena, que me crea la persona mas horrible del mundo para que pueda seguir y vivir su vida bien... o si por el contrario le hago aun más daño... Y no se si todo esto es por la misma necesidad o es lo verdaderamente correcto.
Y segundo, cuando dije que quizá me dolía aun más porque sabía que el me necesitaba y yo estaba de algún modo dándole la espalda... Sé que no me necesita, pero al mismo tiempo se que necesita... no necesariamente a mi, pero si estoy yo para el, entonces no necesita nada... Solo que a veces debo tomar decisiones que parecen malas pero se supone que son buenas... para ambos, pero nunca se que pasa en concreto...
Volverlo a ver fue... no se si bueno o malo... solo se que fue duro, y es duro. Visto desde esta perspectiva creo que fue mala idea. El alimentó mis ilusiones diciéndome que busca pretextos para verme, yo intentando no ilusionarlo con cosas que no se si serán ciertas como un futuro volver o algo por el estilo, manteniendome al margen para no darle falsas esperanzas como a A.A. para no lastimarlo y para que las cosas estén bien permanentemente... y viene el a empujarme desde su lado con las ilusiones... cosas que no necesito pero que prefiero evitar... Más con mis sentimientos fuera de mi control con los medicamentos que me desequilibran... Creyendo volver a caer en la red una y otra vez... Confundida, perdida, desorientada... queriendo escapar una vez más, intentando deshacerme de recuerdos, sabiendo que un futuro encuentro es inevitable. Casi siempre, casi todo el tiempo estoy haciendo todos estos sentimientos e ideas a un lado, distrayéndome constantemente con cualquier cosa para mantener todo esto al margen... por eso es que digo que me permito esta vez caer, hundirme en mi tristeza de lleno, no con melancolía intermitente o recuerdos casuales o evadidos... afrontando el hecho de que este es un trago más amargo de lo que hago parecer, que no quiero en realidad salir de casa, no quiero nada, que prefiero escuchar una y mil veces las mismas canciones que me ponen en este animo para poder decir todo esto sin restricciones... que no puedo escuchar ciertas canciones porque inevitablemente mi mente se llena de recuerdos hermosos de los que no puedo deshacerme y que me hacen daño. Y mis miedos más oscuros vuelven a mi y me hacen formularme muchas preguntas a las cuales intento darme respuestas optimistas o alentadoras, como si estuviera leyendo un libro de superación personal, sobre que si no dejo ir a la persona correcta o si alguien de nuevo volverá a amarme y será una persona buena.... cuando en realidad ni siquiera se si yo realmente querré alguna vez algo tan serio como para quedarme por toda la eternidad.
Creía haber encontrado aquella alma que me había acompañado vidas pasadas y que así sería en vidas futuras, pero resulto charlatanería, y desde entonces, creer en que algo sea puro me resulta demasiado complicado, de mi parte. Tengo la, no se si, buena o mala, fortuna de que los chicos tiendan a desarrollar sentimientos puros por mi, no se que mierdas hago en realidad y me fastidia tanto no saber y no poder hacer una mierda y tampoco poder saber que carajos pasa conmigo a veces, de no saber que demonios es lo que pasó esta vez, que demonios fue lo que cambió entre nosotros, porque las cosas se tornaron tan... así. Recuerdo aquella última tarde que pasé en su habitación, todas las cosas que pasaron, todas las puertas que abrimos por decirlo de algún modo, el ver que algo bello estaba pasando... el deseo repentino de querer decirle que lo amaba... y reprimir increíblemente el impulso por decírselo en aquel segundo, pero tener que esperar para poder hacer las cosas bien, contarle primero lo que había pasado... y parece que de ahí se fue todo a la mierda... todo se derrumbo en aquel momento, y después de aquel día, todo se complicó, lo tolerable se convirtió en insoportable, las mariposas en mareo... como una fea pesadilla que ahora me hace llorar sin remedio... y aun teniendo los sucesos claros, no se que es lo que pasó, porque todo esto va más allá... porque él no me decía las cosas... prefería estar molesto en silencio, en su cómodo hogar interior refunfuñando hacia mi sin que yo pudiera oírle... una y otra vez manteniéndome en la incertidumbre sin saber que hacer... perdiendo la esperanza un poco más cada vez.
El día que todo pasó, cuando por fin nos despedimos y el caminó para irse, y me senté para desahogar aquella frustración y confusión, cuando volvió... y lo hice irse... y cuando se quedó parado en la esquina y rogué interiormente para que no diera vuelta, para que no girara y me viera... y lo hizo. Pensar en que en aquel momento, cuando me abrazaba... yo no podía dejar de preguntarme si era lo correcto y en mi mar de confusión lo único que podía hacer mientras lo abrazaba era llorar y negar con la cabeza para mi, sin saber que hacer, frustrada por tener que decidir en aquel instante. Y pensando que debía hacerlo, porque si decidía continuar y después sabía que no era lo correcto, el dolor sería doble, se repetiría una vez más y haría más daño aun, y las cosas no estarían bien jamás... preferí terminar con aquello en ese momento y si me había equivocado lo vería después... y si se podía intentaría arreglarlo, y sino se podía por lo menos habría hecho lo correcto.
El no quiere mi amistad, o eso es lo que el cree... lo que el no sabe es que uno no puede terminar con una amistad verdadera por decisión propia. Lo que el sabe pero ignora en éste hecho de rechazar nuestra amistad, es que yo jamás me iré y el siempre podrá contar conmigo, así viva en Rusia... que si tienes un amigo de verdad y no declarado no importa circunstancia alguna, él siempre estará ahí para tí, aunque tu no se lo pidas...
A veces mi corazón se llena de temor al creer que estaré sola por siempre, y no en el sentido de que necesite a alguien a mi lado, sino de modo en el que temo siempre sufrir por cosas como estas y además hacer sufrir... como si el sufrimiento fuera de la gracia de ser regalado al mundo, esparcido como una bendición de "Dios" al mundo.