El viento inquieto dando vueltas en un mismo sitio se encontraba, indeciso si viajar al este o al oeste, enamorado de ambos puntos cardinales en la desidia existía. Amaba el este y lo que éste tenía para ofrecerle; sus paisajes hermosos y la salvaje pasión de sus mares, siempre con algo bueno que ver, siempre interesante y divertido con su gente alborotada. Pero al igual que amaba el este, también amaba el oeste con todo lo que tenía para ofrecer; Su suaves campos despejados, la tranquilidad del sitio, la belleza que en él había, con su gente tranquila y sus flores coloridas por todos lados, tan tranquilizador y relajante.
En su desidia de a donde emigrar, el viento estaba en un constante remolineo y vaivén que no paraba, existiendo en la indecisión hasta que un día, cayó en una tristeza tan profunda que de un momento a otro simplemente dejó de soplar...
Y a veces, se sienten ligeros aires, que, cuando le llega el recuerdo, de pronto le da por soplar sutilmente al este, pero su corazón, en el dolor e incertidumbre de la desidia, perdió la fuerza para hacerlo soplar, y la ligereza de ese aire sutil se disipa y para, y de pronto le da por soplar liviano y suave hacia el oeste y por la misma razón, se detiene en un instante breve. Y así vive en sus eternos recuerdos que vienen y van uno y luego otro, como su propio vaivén airoso, con la impotencia a flor de viento.
Por esta misma impotencia que a veces es tan fuerte, la ira lo llena y entonces al sentirse inútil y sin fuerzas en su corazón para mantenerlo al vilo, se enfurece y la furia alimenta su corazón de manera negativa, pero lo hace recobrar sus antiguas fuerzas que lo conducían con consciencia, sin embargo esta fuerza no es positiva por lo que no puede más que dejarse llevar por el impulso, y, de un lado a otro, con furia y fuerza se mueve, agitando agresivamente las copas de los árboles en un arranque de desesperación por no poder ser nada ya ni poder viajar ni al este ni al oeste y aun con la indecisión enraizada a él, se mueve de nuevo de un lado a otro y remolinea potente y, al darse cuenta de que todo eso es inútil, la ira se transforma en melancolía profunda y comienza a llorar fuertemente, mojando la tierra con la fresca lluvia de su dolido corazón sin fuerza, dando nacimiento a las tormentas y alimentando la vegetación que no tiene ni la menor idea de que, aquello que recibe en forma de agua, no es más que el resultado de un alma lastimada y rota por un amor dividido.
jueves, 12 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
El vampiro
El Vampiro.
Delmira Agustini.
En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
hasta la voz, tus párpados de cera
Bajaron...y callaste...Pareciste
oír pasar la muerte...Yo que abriera
tu herida mordí en ella -¿Me sentiste?-
¡Como en el oro de un panal mordiera!
Y exprimí más, traidora, dulcemente
tu corazón herido mortalmente;
por la cruel daga rara y exquisita
de un mal sin nombre, ¡Hasta sangrarlo en llanto!
y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto
¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?
sábado, 7 de septiembre de 2013
Vacío
Tal pareciese que vengo hablando de ésto desde hace tiempo, desde escritos atrás pero quizá es ahora cuando más lo siento. Si bien es uno de los momentos en los que me siento más feliz, me siento más sola que otras ocasiones, siento que todos aquellos para los que siempre he estado, ahora simplemente no están, y no es que los necesite, pero es cruel ver como ya realmente no están, están volviéndome la espalda, desinteresados y sé que voltearán cuando necesiten algo, porque saben que yo no estaré de espaldas como ellos... No estoy hablando de que "los amigos verdaderos no existen" ni nada de eso, simplemente siento un distanciamiento, me siento en un vacío que nadie nota.
Repito, no los necesito, me encuentro bien, pero el saber esto, me pone mal. Me entristece sentir ésta lejanía, el desplazamiento, la frialdad, la indiferencia, la lejanía... Y me molesta y me hes indiferente.
Llego a tal punto en el que prefiero ignorar eso y que me de igual de manera hosca, indiferente hacia ello y ellos, que sentirme mal. De nuevo opto por la hostilidad antes que la sensibilidad como manera de protección. Y no sé si ésto terminará alguna vez, o continuará, o avanzará de manera negativa, o simplemente se quedará así.
Repito, no los necesito, me encuentro bien, pero el saber esto, me pone mal. Me entristece sentir ésta lejanía, el desplazamiento, la frialdad, la indiferencia, la lejanía... Y me molesta y me hes indiferente.
Llego a tal punto en el que prefiero ignorar eso y que me de igual de manera hosca, indiferente hacia ello y ellos, que sentirme mal. De nuevo opto por la hostilidad antes que la sensibilidad como manera de protección. Y no sé si ésto terminará alguna vez, o continuará, o avanzará de manera negativa, o simplemente se quedará así.
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