La cantidad de cosas que me ponen triste aumenta día a día ridículamente. Ridículamente porque son ridículas las cosas que me llegan a poner tristes, como dejar de usar un reproductor por otro.
Me pone triste darme cuenta que no escribo cosas buenas, cuando leo a Virgilio y me doy cuenta lo poético que puede ser y todo el jugo que le puede sacar a una cosa tan simple como la agricultura, mientras yo escribiría cosas demasiado pop, demasiado pensadas.
Luego, hay tristezas que ya no caben en mi, y veces en las que escribir no hace la diferencia, no porque ya no sea suficiente, sino porque lo que siento no puedo expresarlo, no hay nada que decir, no sé que decir, como expresarme, como sacar el dolor. Hoy vine aquí y me quedé media canción pensando en lo que realmente siento y como podría expresarlo, y me quedé en blanco, antes de venir aquí incluso pensé varias veces si escribir o no pues no sabía (ni se) que escribir, que decir. Las cosas están aquí, y no puedo sacarlas, me siento mayugada. Hay veces que siento que las palabras no tienen sentido ya, que no me funcionan, y desesperada, atrapada en mi busco la expresión de mi cuerpo, inútil, igual de limitada que las palabras...
Bailar, música, escribir, pintar o dibujar, nada me funciona, soy un mar de sentimientos estancados pero fluyentes al mismo tiempo, atrapados.
De pronto siento que ya no puedo ser un canal emisor, que solo soy pasiva y receptiva, que me toca sanar escuchando música o viendo otras expresiones en lugar de expresar pero eso no ayuda, solo agita todo en el interior y me pone mal.
Llorar resulta igual de inútil, no libera, nunca lo ha hecho, sin embargo no puedo evitar la sensación de dolor en la garganta, pero sin llorar, como si ya hasta mi cuerpo estuviera en alguna clase de resignación temporal que ya he experimentado antes en mi vida, donde el dolor solo se vuelve parte de mi y no lo dejo ser, solo se queda como un dolor de estomago molesto, mas no insoportable.
No quiero morir, ni quiero que nadie muera, la muerte es ambigua. Es una navaja de doble filo, Por un lado libera a los vivos que dejan de estarlo, pero por otro llena de dolor a los que se quedan, Es una salida instantánea al pesar, al dolor, a la felicidad, al todo, a la vida,
Cuando no quiero que algo me duela lo pongo en el olvido o en la ignorancia, como el recuerdo de los últimos dos seres muertos que he visto, así, gráficamente como los vi y no los describo para no revivir los recuerdos, los dejo en el sitio de "shh no importa, mira hacia otro lado" y deja de doler, y si el recuerdo, las imágenes quieren volver, solo me volteo rápido hacia algo presente, me distraigo.
La memoria es la vida, sin los recuerdos no seriamos nada.
Ya tenía tiempo sin sentirme así de mal, creí que había pasado la mala racha, y quizá lo hizo, y esta es otra nueva. Hoy vivo con la esperanza de que vuelva a irse, pero con la desesperanza de que si se va, otra llegará tiempo después.
No quiero que mis padres mueran. Estoy aterrada de que ese momento llegue, lloro y sufro y ni siquiera ha llegado ese momento, y sé que eso está mal, que estoy viviendo un dolor que no tiene razón de ser, como reconstruir algo que aun no se ha caído, o recoger el desastre de algo que aun no es un desastre, algo sin sentido, solo que no se simplemente como parar esto.
Y la vida es tan irónica que sufro hasta por las cosas buenas que me han pasado, puesto que recuerdo mis buenos momentos de la vida con nostalgia y me entristezco. O quizá simplemente estoy mal de la cabeza. Últimamente me cuestiono mucho cual es el límite en los estándares actuales para saber cuando una persona está loca. Me preocupo por mi salud. Toda. Mi estomago no ha estado perfecto los últimos meses.
Dios, soy una sufrida...
Ahora la tristeza se ha transformado en ira.