Hay algo en mí que está siempre listo para detonar con el ligero estimulo de un no se qué, siempre soy alegre o me molesto, pero hay días o mejor dicho noches en las que cualquier ligero viento hiriente me hace caer profundo por unos momentos, largos o cortos, depende de si hay alguien que me anime. Éso es lo triste, es cuando vengo aquí y escribo preguntandome "dónde están mis amigos?" y esas cosas que ya he escrito en entradas pasadas... Es como un orgasmo de dolor, ciertos factores lo hacen estallar y una vez hecho, no hay forma de pararlo, debe pasar, debe ser, no hay forma de que no sea.
De estar en tranquilidad, cualquier pequeñisimo detalle, cualquier cosa insignificante detona la tristeza sin sentido que hace que las lágrimas salgan como si las hubiese llamado, y no paran... como si tuvieran motivo razonable para estar presentes. Y de pronto, de tener razón para sentir tristeza, rápido desaparece cualquier motivo, y miras atrás y el motivo no es motivo, sin embargo sigues sientiéndote peor, y comienzas a llorar.
A veces detesto la música porque es capaz de hacerme recordar inconscientemente cosas que yo no logro recordar, es decir, me trae sólo la sensación del pasado, más no los recuerdos exactos, y las sensaciones son la parte fuerte de los recuerdos, aquello que hiere, aunque las sensaciones y/o recuerdos sean bellos, simplemente por el hecho de estar en el pasado sin manera de tenerlos en el ahora. Me gusta el pasado es como un acogedor hogar en el que siempre añoro estar, y duele. Porque vivir en el presente es oscuro y no se mira hacia donde se va o donde se está parado, hasta que ya vas más adelante, aunque sea un solo paso, te das cuenta donde estabas parado.
domingo, 19 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Un poema de origen desconocido
Yo no sé leer bonito, como cuando se lee acariciando las palabras, como cuando se les pone el alma, como si se les hiciera el amor.
Yo solo se escribir, regalándole mi alma a las letras, poniendo el corazón, yo le hago el amor a los pensamientos, a los sueños.
Yo no sé ponerle la entonación a cada párrafo, pero casi le canto al abecedario para que las letras te lleguen en una hermosa melodía que solo entiende la imaginación
Tampoco sé cómo recitarte un poema, porque pierden el sentido en mi boca, ni la rima, ni la métrica es lo mío.
Lo mío es escribirte cada línea que te lleve al éxtasis del alma, que se te desboque el corazón.
No esperes que salga de mi boca un ramo de flores, pero espera de mis letras todo un jardín.
No hay una voz entonada, ni siquiera se parece al más sencillo canto de un ave.
Pero si cierras los ojos podrás escuchar el canto de un ruiseñor, porque mis letras te contaran un sin fin de historias que te endulzaran la mirada y volaras con la imaginación a los rincones más alejados donde palpes el amor.
Si te das cuenta, yo no sé leer bonito, pero te voy a llevar a que conozcas lo que es amar, con pasión, con locura, como cuando por amor, casi pierdes la razón.
No sé leer bonito pero ¡¡Oh Dios, sí que conozco del amor!!
Alma Antonio M.
Yo solo se escribir, regalándole mi alma a las letras, poniendo el corazón, yo le hago el amor a los pensamientos, a los sueños.
Yo no sé ponerle la entonación a cada párrafo, pero casi le canto al abecedario para que las letras te lleguen en una hermosa melodía que solo entiende la imaginación
Tampoco sé cómo recitarte un poema, porque pierden el sentido en mi boca, ni la rima, ni la métrica es lo mío.
Lo mío es escribirte cada línea que te lleve al éxtasis del alma, que se te desboque el corazón.
No esperes que salga de mi boca un ramo de flores, pero espera de mis letras todo un jardín.
No hay una voz entonada, ni siquiera se parece al más sencillo canto de un ave.
Pero si cierras los ojos podrás escuchar el canto de un ruiseñor, porque mis letras te contaran un sin fin de historias que te endulzaran la mirada y volaras con la imaginación a los rincones más alejados donde palpes el amor.
Si te das cuenta, yo no sé leer bonito, pero te voy a llevar a que conozcas lo que es amar, con pasión, con locura, como cuando por amor, casi pierdes la razón.
No sé leer bonito pero ¡¡Oh Dios, sí que conozco del amor!!
Alma Antonio M.
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