miércoles, 25 de diciembre de 2013

Somos personas.

¿Haz sentido ésa clase de incomodidad cuando tras haber tenido algún tipo de comunicación con un desconocido en el autobús o sentado en alguna parte, se queda un silencio y crees que alguno de los dos debe decir algo, aunque el único tipo de comunicación que haz tenido con la otra persona haya sido un simple "salud" ante un estornudo?¿Alguna situación parecida? Bueno, a mi me pasa muy a menudo y es muy incómodo... Tenía tiempo sin salir y subirme a un autobús cuando tuve un encuentro con la chica que se sentó a mi lado pero no recuerdo que fue, y como volví a sentir esa incertidumbre pasó por mi cabeza un recuerdo, una pregunta que me hice hace tiempo: ¿Soy la única que me siento así? ¿o quizá la otra persona también siente eso? ¿O se siente eso cuando ambas personas lo sienten? Si es así entonces debe ser por algo. Digo esto porque algunas de las veces que he sentido esto, la otra persona comienza una charla casual conmigo. Nada es seguro, suposiciones nada más. Sólo habría una forma de averiguarlo y sería hablándolo, pero ya que la mayoría de las veces el silencio permanece y con él la incómoda incertidumbre, mucho menos habrá una charla como ésa.
A lo que, mientras miraba por la ventana, viendo pasar todos los locales y demás autos en dirección contraria como espejismos fugaces se me ocurrió pensar algo que puede ser sino es que es algo muy cierto: Los humanos somos seres sociales, algo en nosotros nos impulsa a comunicarnos. Me parece que la manera en la que vivimos nos ha forzado a volvernos hacia nuestro refugio andante, abstraídos en nosotros mismos cuando salimos, por temor, por timidez o por simple comodidad o porque así nos educaron, desconfiados (y con razones justificadas) nos hacen retraernos cuando andamos por la calle, a la deriva, expuestos a nuestra naturaleza, reprimiéndola de alguna manera. Entonces, cuando tenemos alguna clase de contacto comunicativo con otro ser sentimos la incertidumbre, la necesidad incómoda de escuchar y/o ser escuchados.
Una persona me hizo una observación días después de que yo pensara en ésto y me pareció algo que estaba relacionado de alguna manera que aun no puedo ver del todo clara. Me preguntó que por qué los perros se olían y "saludaban" cuando veían a otros, le dije que porque les gustaba socializar, conocer... luego de comentarlo me dijo que el veía perros que no eran muy sociables porque pasaban al lado de otro perro y no hacía nada, y yo le dije que eso era porque los perros son demasiado distraídos, no es que aquel otro perro no les haya interesado, sino que no lo vieron u olieron en presencia porque iba demasiado atento en su camino que no se percató del otro perro como para ir a olfatearle el trasero. Si aquel perro se hubiera dado cuenta de que había otro atado a una correa con su "amo" a unos 4 metros, sin duda el perro hubiera querido ir a ver quién era ese otro individuo que estaba por ahí, marcando también territorio. Me parece que de alguna manera esto es parecido con nosotros, sólo que en nuestro caso, la sociedad a puesto modales y precauciones. ¡No puedes hablarle a cualquier extraño! no vaya ser un ladrón, secuestrador o violador... Y si bien está bien ser precavido y cuidar de sí mismo, tampoco hay que pecar de desconfianza y abstraerse del mundo. Lo que me lleva a otro día más reciente.
Es agradable ver muestras de bondad aun en la sociedad, por no decir en la humanidad. Y no hablo de esas "buenas causas" falsas para engrandecerse ante los demás. Es agradable saber que la gente aun tiene intenciones de ayudarse, de ayudar a otros, que aun no se rehúsan a abandonar aquello que nos ha hecho crecer en gran medida. Hace sentirse optimista y esperanzado en la vida, y causa felicidad inexplicable. Y no inexplicable porque sea una felicidad enorme, en realidad es inexplicable porque es como sentirse feliz sin motivo, pero hay motivo. Y se contagia, te crees capaz de hacer algo, de hacer una diferencia. Hace... como 5 días volví a salir y subir a un autobús... cosa que me trajo una sorpresa un poco desagradable (para usuarios, aclaro): subieron el pasaje. Creí que habría problemas con las demás personas que subieran, porque ya antes había habido una protesta y el precio había vuelto a su precio "regular". Pero esta vez fue autorizado el aumento por el gobierno y... como dijo uno de los conductores mientras platicaba con un usuario "donde manda capitán..." el conductor estaba igual de sorprendido que el usuario, ya que el por la mañana cuando quiso utilizar el tren para llegar a la terminal de su autobús, en su turno, no tenía el peso que faltaba.
En fin, era tarde y esperaba el autobús que me traería a casa, tengo 3 opciones y una cuarta opción que me deja un poco más retirada de mi casa, pero de igual manera sirve y por lo general dejo pasar la cuarta opción cuando pasa y espero uno de los 3 que me dejan más cerca, pero como era tan tarde sólo esperaba que pasara alguno de los cuatro. Y desafortunadamente (o afortunada en mi caso) pasó la cuarta opción y lo tomé... quisiera decir que sin dudar pero voltee varias veces atrás del autobús, antes de subir, para ver si venía alguno de los otros 3, pero no, por lo que subí a ése. Mientras estábamos detenidos en el semáforo en donde yo lo había tomado, estaba una pareja en donde yo había estado parada antes, y en eso escuché al conductor llamar la atención del hombre que estaba con la chica, abajo. El hombre se acercó y el conductor le preguntó que cuál era el autobús que esperaba, a lo que el sujeto le respondió que cualquiera de mis 3 primeras opciones y el conductor le dijo que probablemente no pasaría ninguno de esos por la hora, que mejor tomara el pretren (otro autobús... también me deja pero no estoy segura donde es su parada y por eso ya no lo cuento como opción en esa zona) que deja de pasar más tarde. Éso fue lo que me hizo sentir bien. El hombre le dijo que el problema era que no tenía cambio (el pretren necesita monedas sueltas y con el pasaje exacto) que si él no tenía cambio y el conductor le cambió un billete, no recuerdo de que denominación pero era mayor de 50. Por lo que el conductor se quedó sin cambio, lo noté cuando más gente iba subiendo y él les pedía 2 pesos para poder darles cambio de otra forma. A mi no me pidió ésos 2 pesos, a mí me dio moneditas, por lo que después de verlo mucho batallar me puse a ver cuanto juntaba en cambio y justo cuando me iba a bajar, antes de bajarme le dije que si quería cambio para que no batallara y se lo di porque me sentí capaz...
Me pareció agradable ése día, porque la había pasado bien con mis amigos y porque al finalizar hubiera sido de ésa forma, dejándome algo con qué reflexionar... sintiéndome bien por el hecho de tener ésa extraña felicidad de la que hablo, la esperanza y el optimismo, y el sentirme capaz de hacer grandes cosas de alguna manera.
Sólo somos personas atrapadas en el mismo mundo, que nos fuerza a actuar de cierta manera y algunas veces nos da la oportunidad de retomar todo lo agradable. No es que sea una optimista que intenta ver lo bueno del mundo, pero tampoco soy una pesimista que mira las desgracias y la miseria en las personas y la vida, en los actos malditos que cometemos o como destrozamos el planeta. No ignoro todo aquello, y tampoco ignoro lo bello, simplemente me gusta reflexionar y ver que ni todo está perdido, ni tampoco estamos como para recostarnos en laureles...

martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad.

Hay estudios que confirman que muchas personas se deprimen en diciembre y más en épocas navideñas, incluso algunas se suicidan... y me pregunto yo ¿qué tiene ésta época en especial que hace que las personas se sientan miserables y apáticas? ¿No se supone que debería ser al contrario? sé que es sólo una fecha o una época, pero aun así... sucede.
A mi no me gusta la navidad, creo que es porque cuando era pequeña mis padres siempre se peleaban en navidad, pero la verdadera razón no la sé ya que las cosas han cambiado y las cosas siguen igual para mí. Pero ésta navidad en especial, éste día en especial tiene algo... algo distinto que me hace sentir peor que otros años, me siento mal de una manera distinta, como si todo lo que me pasó éste año viniera a éste momento en el que me siento miserable. Me doy cuenta de cosas y vuelvo a pensamientos que decidí ignorar, me siento atrapada en una jaula, en su jaula... y me doy cuenta de que a veces hago cosas que sé que no quiero. Nadie se da cuenta de ésto, nadie siente mi sentir, y nadie me ayuda, porque no pueden, inclusive aquellos que creen ayudarme o estar ahí.
Las personas hablan por hablar siempre, no saben reconocer el verdadero valor de todo, se llaman mejores amigos sin siquiera saber el significado de esas palabras, se dicen amar cuando ni siquiera son conscientes de que aman a su madre y la tratan como el infierno, y esa clase de cosas... No es como que haya tenido los mejores días previos a navidad tampoco, quizá esto también tenga que ver y mis sueños cada vez son más extraños y no sé por qué. Hace unos días iba escribir cosas maravillosas sobre las personas y hoy sólo quiero desaparecer una vez más.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Necesidad.

Me di un momento para extrañarle de lleno, ya que parece que lo mio será siempre extrañar a los grandes amores de mi vida.
A veces tengo deslices y me da por querer salir corriendo a su lado. Otras veces viene todo lo lindo o lo veo en otras personas de historias alternas y me digo "fue lo correcto?" luego sale mi consejera interna y me responde con un "sí" tranquilizador. Nunca se bien que hago pero intento mantenerme feliz a mi misma, sola, con la idea de la realidad de que uno no puede ser feliz con alguien sino es feliz consigo mismo. Extraño aquellas madrugadas furtivas, el nerviosismo. Miro fotos y me doy cuenta de muchas cosas que ya tenía presentes. Cuando no sueño con vampiros sueño con él. Y a veces, cuando me pongo a pensar en el futuro y en las probables múltiples posibilidades, llega el temor morboso de siempre, de perder a alguien que me quiere... esa enfermiza necesidad egoísta que he descubierto en mí y me pongo a pensar si es eso o es el mero temor de perderle porque le quiero... de saber que aunque llegara a estar con otras personas, si alguien llegara a su vida, mi alma sangraría. Y de nuevo me lleva a preguntarme, que fue lo que pasó?
Luego recuerdo 2 cosas. Primero que el cree que soy fría y que no me duele... y me pongo a pensar si será mejor que el crea eso... No quiero lastimarle, pero y si la única forma de mantenerle sin dolor es haciéndolo pasar por el más grande? que crea que no me importa en lo más mínimo, que me odie y que olvide que alguna vez fui buena, que me crea la persona mas horrible del mundo para que pueda seguir y vivir su vida bien... o si por el contrario le hago aun más daño... Y no se si todo esto es por la misma necesidad o es lo verdaderamente correcto.
Y segundo, cuando dije que quizá me dolía aun más porque sabía que el me necesitaba y yo estaba de algún modo dándole la espalda... Sé que no me necesita, pero al mismo tiempo se que necesita... no necesariamente a mi, pero si estoy yo para el, entonces no necesita nada... Solo que a veces debo tomar decisiones que parecen malas pero se supone que son buenas... para ambos, pero nunca se que pasa en concreto...
Volverlo a ver fue... no se si bueno o malo... solo se que fue duro, y es duro. Visto desde esta perspectiva creo que fue mala idea. El alimentó mis ilusiones diciéndome que busca pretextos para verme, yo intentando no ilusionarlo con cosas que no se si serán ciertas como un futuro volver o algo por el estilo, manteniendome al margen para no darle falsas esperanzas como a A.A. para no lastimarlo y para que las cosas estén bien permanentemente... y viene el a empujarme desde su lado con las ilusiones... cosas que no necesito pero que prefiero evitar... Más con mis sentimientos fuera de mi control con los medicamentos que me desequilibran... Creyendo volver a caer en la red una y otra vez... Confundida, perdida, desorientada... queriendo escapar una vez más, intentando deshacerme de recuerdos, sabiendo que un futuro encuentro es inevitable. Casi siempre, casi todo el tiempo estoy haciendo todos estos sentimientos e ideas a un lado, distrayéndome constantemente con cualquier cosa para mantener todo esto al margen... por eso es que digo que me permito esta vez caer, hundirme en mi tristeza de lleno, no con melancolía intermitente o recuerdos casuales o evadidos... afrontando el hecho de que este es un trago más amargo de lo que hago parecer, que no quiero en realidad salir de casa, no quiero nada, que prefiero escuchar una y mil veces las mismas canciones que me ponen en este animo para poder decir todo esto sin restricciones... que no puedo escuchar ciertas canciones porque inevitablemente mi mente se llena de recuerdos hermosos de los que no puedo deshacerme y que me hacen daño. Y mis miedos más oscuros vuelven a mi y me hacen formularme muchas preguntas a las cuales intento darme respuestas optimistas o alentadoras, como si estuviera leyendo un libro de superación personal, sobre que si no dejo ir a la persona correcta o si alguien de nuevo volverá a amarme y será una persona buena.... cuando en realidad ni siquiera se si yo realmente querré alguna vez algo tan serio como para quedarme por toda la eternidad.
Creía haber encontrado aquella alma que me había acompañado vidas pasadas y que así sería en vidas futuras, pero resulto charlatanería, y desde entonces, creer en que algo sea puro me resulta demasiado complicado, de mi parte. Tengo la, no se si, buena o mala, fortuna de que los chicos tiendan a desarrollar sentimientos puros por mi, no se que mierdas hago en realidad y me fastidia tanto no saber y no poder hacer una mierda y tampoco poder saber que carajos pasa conmigo a veces, de no saber que demonios es lo que pasó esta vez, que demonios fue lo que cambió entre nosotros, porque las cosas se tornaron tan... así. Recuerdo aquella última tarde que pasé en su habitación, todas las cosas que pasaron, todas las puertas que abrimos por decirlo de algún modo, el ver que algo bello estaba pasando... el deseo repentino de querer decirle que lo amaba... y reprimir increíblemente el impulso por decírselo en aquel segundo, pero tener que esperar para poder hacer las cosas bien, contarle primero lo que había pasado... y parece que de ahí se fue todo a la mierda... todo se derrumbo en aquel momento, y después de aquel día, todo se complicó, lo tolerable se convirtió en insoportable, las mariposas en mareo... como una fea pesadilla que ahora me hace llorar sin remedio... y aun teniendo los sucesos claros, no se que es lo que pasó, porque todo esto va más allá... porque él no me decía las cosas... prefería estar molesto en silencio, en su cómodo hogar interior refunfuñando hacia mi sin que yo pudiera oírle... una y otra vez manteniéndome en la incertidumbre sin saber que hacer... perdiendo la esperanza un poco más cada vez.
El día que todo pasó, cuando por fin nos despedimos y el caminó para irse, y me senté para desahogar aquella frustración y confusión, cuando volvió... y lo hice irse... y cuando se quedó parado en la esquina y rogué interiormente para que no diera vuelta, para que no girara y me viera... y lo hizo. Pensar en que en aquel momento, cuando me abrazaba... yo no podía dejar de preguntarme si era lo correcto y en mi mar de confusión lo único que podía hacer mientras lo abrazaba era llorar y negar con la cabeza para mi, sin saber que hacer, frustrada por tener que decidir en aquel instante. Y pensando que debía hacerlo, porque si decidía continuar y después sabía que no era lo correcto, el dolor sería doble, se repetiría una vez más y haría más daño aun, y las cosas no estarían bien jamás... preferí terminar con aquello en ese momento y si me había equivocado lo vería después... y si se podía intentaría arreglarlo, y sino se podía por lo menos habría hecho lo correcto.
El no quiere mi amistad, o eso es lo que el cree... lo que el no sabe es que uno no puede terminar con una amistad verdadera por decisión propia. Lo que el sabe pero ignora en éste hecho de rechazar nuestra amistad, es que yo jamás me iré y el siempre podrá contar conmigo, así viva en Rusia... que si tienes un amigo de verdad y no declarado no importa circunstancia alguna, él siempre estará ahí para tí, aunque tu no se lo pidas...
A veces mi corazón se llena de temor al creer que estaré sola por siempre, y no en el sentido de que necesite a alguien a mi lado, sino de modo en el que temo siempre sufrir por cosas como estas y además hacer sufrir... como si el sufrimiento fuera de la gracia de ser regalado al mundo, esparcido como una bendición de "Dios" al mundo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Pequeños maestros

Una de las situaciones más difíciles y duras que he tenido que afrontar, ha sucedido esta noche, y es la de escuchar un sermón de mi enojada y adolescente sobrina de 12 años. Y si bien todo lo que me dijo fue impulsado por su enojo porque no quise quedarme, eso no le resta verdad a sus palabras, de igual manera el hecho de que muchas de las cosas que dijo estuvieran erradas de algún modo. Bueno, para explicarme mejor, las cosas sucedieron así:
Ella estuvo toda la noche persuadiéndome de que me quedara a dormir en su casa, puesto que era domingo y el lunes era día de puente, por lo que no iría a la escuela... pero, dadas mis circunstancias actuales, la verdad es que no tenía ni las mínimas ganas de quedarme en ningún sitio ni hacer nada. Pero continuó pidiéndomelo toda la noche a pesar de mis negativas sin excusa, hasta que se me ocurrió que ella podía quedarse en mi casa en lugar de yo en la suya, el problema era como volvería para el martes. Le preguntó a mi cuñado que si podía recogerla si se quedaba a lo que el respondió que podía recogerla en la escuela el martes, así yo la llevaba a la escuela y el la recogía el martes al salir. Pero eso significaba que estaría en mi casa el lunes entero y además tendría que despertar a las 7 de la mañana para llevarla a clases, cosa que no me agradó y le dije que no, con un comentario de rechazo, pero que era broma (el cual no recuerdo bien, pero ella dijo que no me hablaría, también en plan de broma, pero sin dejar de ser verdad, luego la convencí de que me hablara) luego de eso mi cuñado bajó y nosotras nos quedamos solas de nuevo y ella sacó el tema de nuevo, pidiéndome que la llevara, le dije que mejor regresara el lunes en camión, luego ella me dijo que la llevara a la escuela, que luego podía regresar a dormir y yo le dije que no quería despertar. Ella volteó y me dijo en plan serio que me daba un consejo, que si seguía con esa situación no llegaría a ningún lado, no tendría un trabajo, ni un esposo ni hijos, ni casa, nada. Yo, aun en plan de broma le dije que no quería esposo ni hijos, mientras en mi cabeza pasaba la idea de que lo que me decía era verdad, y algo en mi se molestaba, porque estaban intentando obligarme de alguna manera a hacer algo que no quería, que sabía pero que quería decidir por mi misma. Luego me dijo que si despertara temprano podría conseguir un empleo, tener una casa, estudiar y hacer lo que yo quisiera. Luego se quedó callada, después dijo algo, que no recuerdo, que fue su penúltima oración y la dijo molesta, luego de eso reí y le pregunté si estaba molesta y me dijo que no, con aquel tono que se utiliza para ser condescendiente, intentar parecer alegre y ocultar la verdad de estar afirmando que sí. Nos quedamos en silencio y sentí que quería llorar, pero me quedé quieta. 15 minutos después me llamaron para bajar, porque ya nos íbamos, tomé mis cosas y bajé sin mirarla para no explotar frente a ella.
Y mi análisis de esto está aquí: Me fui sintiéndome mal por haber tenido ese encuentro en el que ninguna de las dos quedamos bien, por haber tenido esa clase de discusión y haberme ido dejando las cosas así y habiéndola hecho infeliz, y también porque las cosas que me dijo son ciertas.
Si bien es verdad que no quiero un esposo por ahora o hijos, si bien esos ciertos puntos son lo que ella idealiza como una vida realizada y es incorrecto desde mi punto de vista, sus bases son ciertas y sé que estoy mal. También es verdad que todo lo que dijo fue impulsado por su enojo por el hecho de no haber logrado lo que quería, pero esto tampoco hace que sus palabras no tengan verdad e impacto en mi. Otra cosa es que detesto que me digan lo que tengo que hacer y me molesté por dentro por todo esto, aunque o mejor dicho porque sé que es verdad todo y peor aun que me lo dice mi sobrina de 12 años.
Me gustaría ser como ella, fuerte. Admiro mucho a las personas que son como ella y como su madre, fuertes e independientes, preparadas para muchas cosas. Me gustaría haber sido criada como ellas pero bueno, soy la niña mimada que tiene miedo del mundo porque ha vivido toda su existencia en su pequeña burbuja y soy lo que era y no puedo cambiar lo que fui, pero puedo cambiar lo que soy y lo que seré. Y si bien he dicho muchas veces que es complicado, la verdad es que, puede que sea complicado, pero ni siquiera lo sé porque no me atrevo a intentarlo siquiera, tengo miedo hasta de mirar como podría ser. La verdad es que todo está en mi, y quizá parezca que no es el mejor momento para cambiar eso, para ser fuerte y enfrentarme a las cosas que temo, pero podría ser que por el contrario, es el mejor momento para comenzar algo nuevo.
Se que en un futuro le agradeceré a mi "pequeña sobrina" por esto.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Almost time- corregido

A veces algunos cambios nos hacen ver que una etapa de nuestra vida se ha terminado o te hace notarlo una vez más. Hoy fue el cumpleaños de una persona muy especial pero, dada mi situación no sé en que día vivo aunque lo sabía con días de anticipación. Le hable mal, le dije cosas de forma indiferente porque no sabía que era 17 hasta que vi la fecha y me percaté de que pude haberle visto y no sabría que era su cumpleaños peor aun ni siquiera le vi, ni le dije nada, ni siquiera algo agradable, ni siquiera le di las gracias en nuestra corta conversación de 2 intercambios verbales.
Me siento mal por ello, pero eso me dice una vez más (quizá) las cosas evidentes que sé pero que no me dejan las cosas claras. All the things run away.
Y esto solo se une a las cosas que me hacen sentir mal hoy. Como escuchar que nadie oye a mi madre, y que a veces soy yo la que no le escucha, aunque últimamente me he vuelto mucho más consciente de aquellas cosas con mis padres e intento evitarlas.
A veces me da miedo perderme a mi misma, y eso es lo que siento cada vez que pasa el tiempo y el lapso de este que hay entre un libro leído por mí y otro libro se hace más y más largo, y sé que debo leer y quiero leer, pero ocupo mi tiempo en otras cosas vanas y nada útiles (aparentemente). Y me viene una clase de desesperación e impotencia que se que podría evitar pero, simplemente no lo hago, y no sé porque.
Esta clase de días me pone sensible, triste, reflexiva y me inspira y es cuando escribo. Aunque me sienta como una mierda; parece que me inspira lo de siempre.


horas mas tarde vine para retractarme (; no lo olvidé, apenas era 17, no había pasado 17.

delete

Las cosas no salen nunca como uno cree o como uno espera, si salen de ese modo entonces están arregladas. Espero que mi gata viva muchos años más, pero como esto no suele ser como uno quiere, prefiero no esperar nada, solo vivirla y disfrutarla, entonces ella vivirá cuanto tenga que vivir y cuando su momento llegue, yo la habré vivido, habré disfrutado su compañía sin esperar nada de ella y nadie sale herido.
Y se vuelve una vez más a no esperar nada de nadie.
Tengo la grande necesidad de escribir pero me quedo sin palabras al buscar qué escribir. Luego me siento mal, y no sé porqué, me siento mal por cosas pequeñisimas, y de nuevo creo que es por ocultarme tras distracciones.

jueves, 14 de noviembre de 2013

trouble

Me fastidia esta clase de inspiración, aunque yo no la llamaría inspiración sino desesperación, por escribir, por sacar esto, como si fuera una urgente eyaculación, aunque suene morbido.
Sino escribo todo esto luego es como si estuviera empachada, como si todo lo que tuvo que salir no saliera y por ello se revolviera más causando más asco.
No quiero hablar con nadie ya, no quiero ver nada ni hacer nada, no quisiera escuchar nada pero prefiero escuchar música aunque me lastime a escuchar la realidad, como todos tambien tienen problemas, como mi hermana discute, como mi madre se molesta, como mi padre desespera, lo unico que quiero es escribir, lo que sea, lo que salga, aunque salgan también las lágrimas, aunque cada estúpida canción no ayude, aunque deba dejar de hacerlo tambien.
No quiero dar respuestas a nadie, no quiero saber de mi, no quiero saber de nadie ni de nada, quiero desaparecer o volver a nacer o envejecer de una vez y que mi unica nostalgia sea la de mi vida vivida y no la de mis errores y las cosas hermosas que se convierten en cosas que me hieren más profundamente.
Escribo una y otra vez porque creo que es todo y me detengo, luego viene de nuevo este dolor y debo sacarlo y así una y otra vez vuelvo y me detengo, vuelvo y me vuelvo a detener.
Con cada canción esto viene una y otra vez, y no, esta vez no me torturo, toda canción hiere, toda, clase de cancion que sea, y no es que me torture sino que esta vez no hay forma de escapar al dolor.

El cajón tiene llave

He ignorado tanto tiempo el dolor, en mi modo de evitarlo y hacerlo a un lado con distracciones, que ya no quiero evitarlo ni ignorarlo, quiero vivirlo, no entiendo por que, de verdad, podría estar respondiendo preguntas, viendo una serie o bromeando, pero esta vez no quiero, no quiero y no se porque, y tampoco es que pueda evitarlo esta vez, siento que si intento hacerlo fallaré. Y de nuevo no se que hacer.
Si veo la serie no podré estar bien, hay mucho amor en aquella serie, no podré verlo sin llorar. No podré bromear sin sentir que estoy siendo falsa, esta vez no puedo huir.
Esta vez me toca pagar.

saber

Me gustaría poder saber que es lo correcto y que es incorrecto. En realidad me conformaría con poder saber que es lo que quiero. Me aferro a la idea de que a veces hacemos cosas que no queremos por un bien futuro como de verdad querer algo de lo que no se está seguro, pero entonces me contradigo al hecho de hacer lo que se quiere en el momento para ser feliz, por eso es que no entiendo que hacer cuando situaciones de esas se prestan a suceder en mi vida; decidir entre una y otra cosa completamente distintas.
No estoy lista para continuar con algo normal, me doy cuenta en cada uno de mis actos diarios, pero... no es a eso a lo que se renuncia cuando se acepta algo así? a la libertad de vagabundear? Lo que mas temo es haber cometido el jodido maldito mismo error una tercera vez, haber dejado pasar a una persona maravillosa y no volver a encontrar nadie real nunca más. El mundo está repleto de idiotas, incluida yo por no poder ver lo que tengo frente a mis ojos, pero bien dice el zorro, que lo escencial es invisible a los ojos, dicho esto es cierto que sé lo que pierdo, la duda, la maldita incertidumbre es que es lo que de verdad quiero. La pregunta del millón. Y estoy cansada hasta morir de afectar a otros por ello, cada persona buena que pasa por mi vida de aquel modo, termina herida por mi, inevitablemente. Por eso había decidido lo que en mi carta P.E. escribí y que pienso seguir.
Si me he condenado, no me queda más que leerla.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Memories

Estaba el pequeño minino mirando por la ventana mientras afuera llovía, escuchando algo de música que le tocaba su corazón felino. Con la nostalgia reflejada en sus ojos, recordando los buenos momentos, divagando por el pasado, viajando en el tiempo de la única manera posible; con la mente. Preguntándose que había sido de todos aquellos momentos en los que su ronroneo había sido inducido por su felicidad. Luego, de alguna extraña manera, sus pensamientos cambiaron de rumbo y se puso a analizar toda su situación y teorizó que quizá la música vieja nos arrastra a la nostalgia porque la hemos escuchado en otras vidas. La lluvia no cesaba y sus recuerdos tampoco. Añoraba todos aquellos momentos que había vivido alegremente y el agua que caía fuera no ayudaba de ninguna manera.
Pensando, recordando, reviviendo todas aquellas memorias, todas aquellas cosas poco a poco, se perdió en los recuerdos, haciéndolos reales, perdiendo la diferencia entre la realidad y la irrealidad, convirtió sus recuerdos en sueños y en el respaldo del sofá cayó profundamente dormido.

martes, 5 de noviembre de 2013

D.P. - TVD

Hay varias pocas razones por las que vuelvo al ordenador cuando he decidido dormir: Una de ellas es porque no puedo conciliar el sueño, otra es porque siento la necesidad de escribir, quizá esta noche tuve las dos y por eso, a pesar de que debo despertar temprano, estoy aquí.
Apago las luces, enciendo el radio y aparece esa canción, que me hunde en las sensaciones, en los sentimientos que se han ocultado y me pone a reflexionar sobre que ha pasado. ¿Qué ha pasado? Es claro que no me he equivocado, estoy segura, defendí esto hasta de mi misma y aun así el pensamiento de que las cosas no están yendo como se supone me atormenta. La música es buena para recordarnos cosas importantes, así como hay canciones o melodías, ciertos acordes que me traen sensaciones que no recuerdo, otras que aunque algunas veces quisiera olvidar, sé que en la base de ello no quiero olvidarlo jamás, me traen a flote que yo estuve segura de esto, que ahora lo tengo y algo es distinto. Y luego llegó a mi: Somos personas distintas ahora. Pero mi pregunta es ¿por qué? No logro entenderlo, me llena de angustia y me entristece, me hace perder la esperanza e inunda mis ojos. He intentado mantener las cosas como fueron siempre, y lo he hecho, desde la camaradería hasta no hacer preguntas, pero aun así hay algo que no va. Fui criada como una princesa y "aprendí" de la misma manera, mis inicios fueron caprichosos siempre, estoy acostumbrada a ello. Después de eso, todo me ha resultado más complicado, ya no hay más de correr tras de mí, pero yo también cambié, yo dejé de ser la "triste chica" para pasar a ser la persona que se esconde tras la dureza de su persona, se mira dura y fría cuando por dentro en realidad estoy rogando e incluso esperando a volver a ser la frágil persona que espera ser consolada cada vez que tiene una pesadilla. Y sé que está mal y el mundo no es así, y de verdad intento hacer lo mejor, pero para no resultar herida he dejado de sentir al 100% inclusive con mis debilidades. Inclusive en aquel punto en el que me doblegaba a mi misma sin darme cuenta, he notado que soy fría y dura, e indiferente ya sin esperar a nadie que salga tras de mi y me pida perdón diciendome que ha sido un idiota y me ama. Podría decir que extraño aquello, pero es sano no hacerlo, esperar cosas y acciones de las personas hiere, y si no quiero ser la persona fría, sino quiero ser dura, debo evitar el dolor y para evitar el dolor es preferible no esperar nada de nadie.
Sin embargo lo hago inconscientemente (aunque si lo estoy diciendo es por que lo noto, por lo que se vuelve consciente, pero tarde) y estoy ahí, siendo dura y fría conmigo misma porque no tengo aquello que espero, porque no hay fragilidad, porque soy yo la parte que se supone debe ir "detrás de" y yo jamás haría tal cosa, jamás a no ser que fuera real.
Y me siento mal, al escuchar aquella música y, a oscuras, recordar sensorialmente y sentimentalmente todo aquello; desde las palabras, hasta los besos, las caricias, las acciones, la seguridad, el calor que había, que hacía, la complicidad, el miedo desplazado por el amor y la seguridad y la preocupación de mis intuiciones acerca de lo que es correcto y de tomar decisiones apresuradas al salir de mi casa de ese modo. Todo aquello, todo, la timidez, la pasión y el cariño, todo, absolutamente todo ello viene a mi al escucharlas, y luego, luego de sentir todo aquello, cae sobre mi la pesada y cruda realidad, haciendome reflexionar y sentirme mal y preguntarme una vez más "que demonios?" es que acaso así es la vida siempre? te arrebata las cosas bellas y las convierte en hermosos recuerdos que te hacen daño?
Y temo, y no, ya no por que la historia se repita una vez más, sino por el hecho de no saber que pasa, y de no saber si las cosas serán de nuevo, si la magia volverá o si dejará de esconderse porque sé que está ahí, la he sentido, en aquellas ocasiones en que he querído decir aquello, pero es como... un relámpago que ilumina la noche y luego todo vuelve a caer en la sosa oscuridad que tanto amo... y cada canción eriza mi piel y hiere mi alma con belleza y yo no sé que hacer. No es que sea la primera vez que la música me afecta de este modo, pero por qué tiene que ser ahora otra persona con la que me duela la música? Acaso el numero de personas aumentará al punto de no poder escuchar nada sin sentirme miserable?
Las historias de fantasía no ayudan a mi pobre alma vulnerable que es como una esponja que todo lo absorbe, soy como un vampiro de sensaciones ajenas, cuando los personajes se enamoran enfermamente nace en mí el deseo y la necesidad de enamorarme, es como una crisis que seguramente es normal, de no estar en paz con la realidad, refugiarse en la fantasía ha sido mayormente mi salida de emergencias más frecuente, tomando el lugar de aquella puerta invisible que no existe y que tanto deseo que existiera, para escapar de la realidad y volver cuando me sienta mejor. Aunque casi todas las veces termino por sentirme peor, me llega la crisis post-historia y se combina con mi propia miseria.
Solo sé que soy inestable, y siempre he huido de la inestabilidad de los demás. Ahora soy yo la inestable, ¿cómo puedo huir de mí misma? Esto no es como antes, esta vez no estoy en contra mía discutiendo y peleandome conmigo, esta vez no hay tregua interna, estoy en paz conmigo misma, porque estamos del mismo bando, confundidas y dolidas, desorientadas por la realidad sin saber que hacer.
Y los recuerdos vienen como flashes. "que haces aqui?" recuerdo el temor y también la adrenalina y aquello que corría por mis venas. Y cuando sonreía para mi en la escuela. Recuerdo como defendí, asustada, todo aquello que sentía, y abogué por su realidad, todo ello me llena de energía. Luego llega el día, y la vida cotidiana no tiene música de fondo que haga todo dramático (es bello el dramatismo en la vida real, la hace más interesante y viva) y entonces, todo esto se va y solo queda la chica que ya no se deja de nadie (ni siquiera de si misma). Y a veces también creo que sería bueno traer de vuelta a mi antigua yo, pero no sería la yo que conoce y algo saldría fatal, de eso no tengo duda. La realidad es que ya no sé que hacer, ultimamente me ha dado por escribir cartas y cartas a mí misma hablandome de lo que debo y no debo hacer, cartas que se supone no debo leer dentro de algún tiempo o algunos sucesos, sin embargo, las cosas que me digo que no haga o que haga son para este presente, es confuso. Me leo y pareciese que son 2 personas distintas regañandome, advirtiendome de cosas que se supone que dejaría ser, diciendome cosas como que me deje llevar, luego de dejarme llevar resulto jodida y estoy segura de que no tardo en "recibir" una carta diciendome que sea fuerte.
No sería la primera vez que me dejan con un te quiero o un te amo suspendido en la nada. La diferencia es que ahora no voy a lloriquear para que venga alguien a lamerme las heridas porque yo estoy muy ocupada admirando los ojos brillantes y perdidos por una chica, sino que me lamo a mi misma las heridas, reprendiendome a mi misma y aplicandome yo misma aquel consuelo. Ridículo. Me jode, sí, pero es mejor, mientras no sepa que demonios.
Por lo menos me siento agradecida de que mi inspiración es redirigida hacia otra dirección (igual de fatal, pero diferente) y que se ha alejado lo demás. Me gustaría comenzar (de nuevo) un diario, pero me conozco lo suficiente para saber que pasará con aquella libreta y me molestaría de nuevo dejar cosas sin terminar. Al fin y al cabo, tengo este sitio y me parece bastante ridículo aquello de "querído diario".

jueves, 12 de septiembre de 2013

El viento.

El viento inquieto dando vueltas en un mismo sitio se encontraba, indeciso si viajar al este o al oeste, enamorado de ambos puntos cardinales en la desidia existía. Amaba el este y lo que éste tenía para ofrecerle; sus paisajes hermosos y la salvaje pasión de sus mares, siempre con algo bueno que ver, siempre interesante y divertido con su gente alborotada. Pero al igual que amaba el este, también amaba el oeste con todo lo que tenía para ofrecer; Su suaves campos despejados, la tranquilidad del sitio, la belleza que en él había, con su gente tranquila y sus flores coloridas por todos lados, tan tranquilizador y relajante.
En su desidia de a donde emigrar, el viento estaba en un constante remolineo y vaivén que no paraba, existiendo en la indecisión hasta que un día, cayó en una tristeza tan profunda que de un momento a otro simplemente dejó de soplar...
Y a veces, se sienten ligeros aires, que, cuando le llega el recuerdo, de pronto le da por soplar sutilmente al este, pero su corazón, en el dolor e incertidumbre de la desidia, perdió la fuerza para hacerlo soplar, y la ligereza de ese aire sutil se disipa y para, y de pronto le da por soplar liviano y suave hacia el oeste y por la misma razón, se detiene en un instante breve. Y así vive en sus eternos recuerdos que vienen y van uno y luego otro, como su propio vaivén airoso, con la impotencia a flor de viento.
Por esta misma impotencia que a veces es tan fuerte, la ira lo llena y entonces al sentirse inútil y sin fuerzas en su corazón para mantenerlo al vilo, se enfurece y la furia alimenta su corazón de manera negativa, pero lo hace recobrar sus antiguas fuerzas que lo conducían con consciencia, sin embargo esta fuerza no es positiva por lo que no puede más que dejarse llevar por el impulso, y, de un lado a otro, con furia y fuerza se mueve, agitando agresivamente las copas de los árboles en un arranque de desesperación por no poder ser nada ya ni poder viajar ni al este ni al oeste y aun con la indecisión enraizada a él, se mueve de nuevo de un lado a otro y remolinea potente y, al darse cuenta de que todo eso es inútil, la ira se transforma en melancolía profunda y comienza a llorar fuertemente, mojando la tierra con la fresca lluvia de su dolido corazón sin fuerza, dando nacimiento a las tormentas y alimentando la vegetación que no tiene ni la menor idea de que, aquello que recibe en forma de agua, no es más que el resultado de un alma lastimada y rota por un amor dividido.

martes, 10 de septiembre de 2013

El vampiro

El Vampiro.
Delmira Agustini.

En el regazo de la tarde triste
yo invoqué tu dolor... Sentirlo era
Sentirte el corazón! Palideciste
hasta la voz, tus párpados de cera

Bajaron...y callaste...Pareciste
oír pasar la muerte...Yo que abriera
tu herida mordí en ella -¿Me sentiste?-
¡Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente
tu corazón herido mortalmente;
por la cruel daga rara y exquisita
de un mal sin nombre, ¡Hasta sangrarlo en llanto!
y las mil bocas de mi sed maldita
tendí a esa fuente abierta en tu quebranto

¿Por qué fui tu vampiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
que come llagas y que bebe el llanto?

sábado, 7 de septiembre de 2013

Vacío

Tal pareciese que vengo hablando de ésto desde hace tiempo, desde escritos atrás pero quizá es ahora cuando más lo siento. Si bien es uno de los momentos en los que me siento más feliz, me siento más sola que otras ocasiones, siento que todos aquellos para los que siempre he estado, ahora simplemente no están, y no es que los necesite, pero es cruel ver como ya realmente no están, están volviéndome la espalda, desinteresados y sé que voltearán cuando necesiten algo, porque saben que yo no estaré de espaldas como ellos... No estoy hablando de que "los amigos verdaderos no existen" ni nada de eso, simplemente siento un distanciamiento, me siento en un vacío que nadie nota.
Repito, no los necesito, me encuentro bien, pero el saber esto, me pone mal. Me entristece sentir ésta lejanía, el desplazamiento, la frialdad, la indiferencia, la lejanía... Y me molesta y me hes indiferente.
Llego a tal punto en el que prefiero ignorar eso y que me de igual de manera hosca, indiferente hacia ello y ellos, que sentirme mal. De nuevo opto por la hostilidad antes que la sensibilidad como manera de protección. Y no sé si ésto terminará alguna vez, o continuará, o avanzará de manera negativa, o simplemente se quedará así.

domingo, 25 de agosto de 2013

A Mí Béseme Bajo Un Libro

Esta semana vi a una pareja radiante haciendo compras navideñas aquí y allá, compartiendo sonrisas y caricias mientras sus bolsas con obsequios aumentaban. Atrajeron mi atención; por un momento me olvidé de los escritos pendientes y artículos a medias que he venido acumulando últimamente. En cierto punto alcancé a escucharlos hablar sobre dónde podrían conseguir muérdago y en qué lugar colgarlo. A tal comentario le siguieron unas risitas que me indicaron los fines románticos de esa futura adquisición. Entonces empecé a cavilar sobre el romance de hoy en día, las prácticas tan convencionales y comunes que suelen verse por ahí. Así que en un arranque de delirio y rebeldía decidí que si algún día usted me va a besar, mejor hágalo bajo un libro.

Sí, béseme bajo un libro. Acompáñeme a un parque, acuéstese conmigo en el césped y dispóngase a escucharme leyendo algún ejemplar de esos que tienen las páginas amarillas, desgastadas. De esos que poseen olor a gloria, los que han sido devorados infinidad de veces. Cuando mi lectura pase a segundo plano porque nuestra historia ha tomado un aire más intenso, sujete la portada que yo me ocupo de la contratapa. Ubiquemos el librito sobre nuestros rostros y entonces béseme como si no un hubiese un mañana. Privemos al mundo de nuestro placer por medio de una muralla hecha de hojas y tinta. Revéleme el misterio de su boca fascinante bajo la guardia divina de nuestro amante fiel. Que el destino mismo sea carcomido por las ansias de avistar nuestra picardía.

No tengo problema alguno con un beso tradicional bajo la luna o al abrigo de un atardecer. Pero busco algo único, algo diferente. Quiero que se entere de que en este mundo carente de fantasía sólo esas criaturas de papel son dignas de guardar y contemplar la contienda entre su boca y la mía. ¿Beso bajo la lluvia? No está mal. Pero mejor bajo un tomo desbordante de emociones. En el peor de los casos beberemos tanta tinta que usted se convertirá en mi personaje y yo en su escritor. ¿Beso bajo el firmamento nocturno? Suena bien, pero me quedo con el libro como bóveda celeste. Que la portada sea el cielo; las páginas, mil nubes; las palabras, un millón de estrellas iluminando nuestro idilio. ¿El beso de la famosa fotografía V-J Day In Times Square? Inmortalicemos del mismo modo la unión de nuestros labios. El libro será nuestro fotógrafo y único espectador; hará las veces de fondo, de telón, de techo, de refugio.

Sí, béseme bajo un libro. Encaje sus labios en los míos bajo la Londres victoriana o la Verona renacentista. Béseme con Narnia, Tierra Media, Tarbean, Wonderland o Fantasia como testigos. Béseme bajo la atenta mirada de cronopios, famas y esperanzas. Béseme en medio de la Batalla De Hogwarts o en el día de ejecución de Jean-Baptiste Grenouille. Que los besos bajo un muérdago sean para muggles o incluso el mismísimo Harry Potter y Cho Chang (Ginny Weasley hoy por hoy, obviamente). Pero conmigo que ese momento sublime sea bajo un templo a la literatura.

Sepa usted que en mis Diez Mandamientos el amar los libros por sobre todas las cosas va primero. Los mandatos restantes se los obsequio, mire a ver qué hace con ellos. Sepa usted que cada noche le seré infiel con un cuentito o un best seller de misterio. Sepa usted que parezco niño en Disney World cuando entro a una librería. Quizás peor. Pero por encima de todo eso, sepa usted que sus labios son mi anhelo y mi desvelo, por ello no importa cuándo o en dónde deba rozarlos; siempre será el paraíso. Sin embargo, como favor personal le pido: A mí no me bese bajo muérdago, a mí béseme bajo un libro.

Jef Volkjten

sábado, 24 de agosto de 2013

Humanos

A veces uno no puede describir cómo se siente pero sabe que ni siquiera está claro o puede no ser algo sólido lo que siente, como la simple incertidumbre. Algo difuso que sólo se encuentra ahí causando molestia como algo en el zapato, que cuando revisas, tu zapato no tiene nada y lo vuelves a poner en tu pié y ahí sigue la molestia, y lo revisas unas cuantas veces más antes de darte cuenta que la molestia está en el calcetín. Quizá así como la molestia está en el calcetín, está en alguna otra parte, el problema es dónde.
Los humanos son muy curiosos... suelen querer algo y al siguiente instante aburrirse de ello, más los niños con sus juguetes nuevos. Siempre quieren más y más cosas, como ratones, juntar y juntar cosas, lo bello es juntar recuerdos (aunque algunas cosas materiales adquieren algún valor sentimental). Algunas cosas deben cambiar y muchas personas no aceptan esos cambios o cuando por fin aceptan que las cosas serán diferentes hay un detonante que los hace volver al pasado y añorarlo, algo así como recaer en una droga. Por eso son curiosos los humanos, son extraños... se obsesionan, se apasionan y se impriman de las sensaciones, no pueden desapegarse de ellas, las extrañan. Siguen patrones de conducta unos con otros y en ellos mismos.

martes, 9 de julio de 2013

Para hacer el retrato de un pájaro.

Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.

jacques pervert

jueves, 27 de junio de 2013

Quédate con un escritor

Quédate con un escritor… Porque sabe amar.

Quédate con un escritor porque sabe pensar, porque sabe lo que es relatar una historia.

Quédate con un escritor porque él nunca hará los días juntos aburridos y tediosos.

Quédate con un escritor porque sabe planear situaciones, porque hará de cada uno de los momentos juntos, únicos e incomparables.

Quédate con un escritor porque él hará de su historia una novela, un poema de amor sin fin…

Quédate con un escritor porque sabe apreciar incluso la sencillez de una taza de café, y puede hacer con ella una enorme historia…

Quédate con un escritor porque hará tu vida emocionante, porque nunca te dejará ir si te ama…

Quédate con un escritor porque sabe lo que significa “Te amo”, porque sabe que cuando un personaje dice eso, lo siente…

Quédate con un escritor porque sabe meterse en sus personajes, y por lo tanto va a conocerte bien, y sabrá como aliviarte…

Quédate con un escritor porque es creativo, y cada que hagan el amor será único y maravilloso.

Quédate con un escritor porque sabe como continuar una historia después de que acabó…

Quédate con un escritor porque es sensible y dice las cosas que piensa, y aunque eso lo haga cometer errores, lo reparará.

Quédate con un escritor porque te divertirá con chascarrillos creativos, pero no los repetirá más de lo adecuado, ya que sabe cuando en un párrafo, algo se vuelve aburrido.

Quédate con un escritor porque serás su inspiración para muchas novelas, relatos y poemas, porque más que un ramo de rosas, en sus aniversarios y festejos, él te regalará un texto… Un pedazo de su alma.

Y si un escritor te entrega su alma… Nunca lo dejes ir, porque sin su alma, no tiene inspiración… Y si hay algo que un escritor ame más que a nada en el universo, excepto quizá a ti, eso es escribir…

Quédate con un escritor, porque sabe amar… Simplemente por eso… Sabe amar… Y serás inmortal para él y para muchos otros… Porque antes de partir… Ese escritor dejará sobre la mesa un libro, con su historia… Juntos.

Héctor “skull” Nájera.

sábado, 22 de junio de 2013

De prosa a verso en el amor.

He aquí Un estúpido falso poema. Falso no por lo que dice, sino por ser un vano intento de poesía.

Radiante y cálido, un acercamiento
necesario es, al hacerse vicio, de ti
una vez probado, difícil es
no pedir, pedir es poco;
rogar por un poco más
una caricia más, una mirada más.

Aquella chica dura, aquella chica fria
que nació de la muerte
de la chica sensible y mimosa,
la chica frágil y débil
también ha muerto, para dar paso
al nacimiento de una chica
al mismo tiempo nueva y vieja;
a la chica dulce y desprotegida.

La bestia, en dulce miel se convirtió.
Los ojos abiertos, cerrados de nuevo están.
La ingenuidad ha vuelto, quizá la perdición.
El miedo desaparece para abrir paso
al confort y al sopor de la cofiánza,
sin saber si ésta es peligrosa o no.

Dejándose caer hacia atrás,
esperando ser recibida por un par de brazos
que impidan su caída hasta el fondo,
un fondo que la haría despertar,
abrir los ojos una vez más, aunque
ésta vez de una manera distinta,
más consciente y no arrepentida.

El enamoramiento no es un error,
no puede ser un error aquello que
ni siquiera está en nuestras manos.
El enamoramiento es un regalo
y un regalo no se menosprecia,
se acepta como viene, y se aprovecha.
No se puede escapar de algo inevitable.

No se puede escapar de aquello que
te convierte en lo que menos imaginas.
De aquello que hace de una roca,
una suave nube blanca que flota libre.
Que hace de un hombre frío y huraño
un joven radiante de vida, desbordante de alegría.
De un día lluvioso y arruinado,
el mas hermoso recuerdo de verano.
No se puede escapar de aquello.
Aquello que hace de alguien
que en prosa prefiere escribir,
un aficionado fingiendo escribir en verso.

jueves, 13 de junio de 2013

Nunca se me ocurren títulos.

Es verdad que tengo miedo, pero el miedo me ha impedido hacer tantas cosas que creo que es momento de dejarlo de lado, no eliminarlo porque no puedo por ahora, pero puedo ignorarlo y creer que por algunos momentos puedo ser feliz sin tener consecuencias negativas por ello. Muchas veces me he repetido esto, y he logrado avances con ellos pero la sensación prevalece y yo sigo reprimiendo ciertas cosas, y aun sigo repitiéndomela y pensando también que si mi temor en algún momento llegara a ser cierto mientras yo ya me habría dejado caer en el confuso estupor de seguridad y felicidad y fuera como caer desde un séptimo piso por haber caminado sobre las nubes que repentinamente se desvanecen en la atmósfera, no me quedara la idea de "te lo dije" sino haber disfrutado lo que sucedió y pensar en que de todos modos una parte de mi sabía que algo tan maravilloso no podía estar ocurriendo.
El otro día (en realidad fue hoy) caminando hacia la escuela en la misma cuadra, me puse a analizar; antes de aceptar el hecho de que me estaba enamorando, el simple hecho de yo misma caer en la cuenta de lo que estaba sucediendo ya suponía un error, mi propia rendición, una derrota. Luego lo acepté pero me lo negaba, sabía que había sucedido pero me lo negaba como queriendo sacarlo de mi, después me di por vencida, al fin y al cabo, como dice aquella canción, me enamoré y lo acepté por el simple placer, y de ésa manera las cosas no irían tan mal en mi interior porque desde ése momento he sabido a que me estoy exponiendo, y estoy corriendo los riesgos, sólo por placer y me dejé caer, sin importar si hay algo ahí abajo que hará que mi caída sea menos dolorosa o si podré volar. Pero, después de aceptar que me había enamorado, la noticia llegó a él, y todo igual, todo bien.
Entonces, en esos momentos mientras pasaba por el enrejado de la Universidad, me detengo retoricamente puesto que iba caminando deprisa por el retraso, y digo... ¿Pero, está bien que esté enamorada y está bien que el lo esté? ¿Que pasa ahora? y dejo la duda abierta con muchas preguntas que ni siquiera puedo formular ni para expresar ni para pensar.
Y me siento de nuevo en el momento justo en el que no sé nada, como una niña que apenas conoce el mundo, mirándolo todo como si fueran las cosas tan inocentes, todo con inocencia y a la vez me miro a mi desde otro plano, fuera de mí y entonces niego con la cabeza, como si viera a mi hija pequeña... extraño, ni siquiera sabría como describirlo. Suena el reproductor y cada canción me habla en algo sobre él, y voy por la calle y veo esos estúpidos anuncios en las paradas del camión, en los espectaculares e inclusive en algunos camiones de esos a los que suelen pegarles espectaculares a los costados, con aquellas preguntas (¿Que momento quisieras que durara por siempre? ¿Qué momento te hizo saltar de alegría? ¿Con quién viviste ése momento especial?) que me hacen recordar y sonreír y la gente me mira como si estuviera loca o enferma, como si ellos jamás en su vida hubieran sido felices y no reconocieran ese extraño gesto con los labios curvados. Y no me importan porque en esos momentos no soy consciente de ellos, hasta después que me veo desde fuera de nuevo y me veo a mi y los veo a ellos. O recuerdo una canción o algún momento, o alguna frase, algún chiste, y río, no sonrío simplemente, río, algunos chicos inclusive llegan a creer que tiene que ver con ellos, que es alguna clase de coquetería y se comportan raro.
Y no espero nada, y cuando me percato de que comienzo a esperar algo mato mi ilusión para ser sorprendida y no lastimada por mi misma, y creo ciegamente aunque en mi interior sepa cosas o suponga cosas o esté segura de cosas, prefiero creer ciegamente lo que me dicen, para poder ser sorprendida también, como si mi mejor amiga organizara una fiesta sorpresa, pero fuera demasiado obvia como para que no me diera cuenta, pero hiciera como que no sé nada y algo en mí dijera que de verdad no supiera nada, porque realmente si de verdad no hubiera tal fiesta no habría decepción, en cambio si sí hubiera fiesta sería una grata sorpresa. Quizá pueda parecer que es como si me hiciera la loca, como que siguiera la corriente, y en cierto modo lo es, con la diferencia de que intento convencerme que en realidad no está sucediendo nada de lo que comienzo a esperar... matando la ilusión para que nazca el asombro.
Prefiero no pensar mucho en todas aquellas cosas, puesto que me ponen en una interminable búsqueda del equilibrio de esas que tanto detesto pero no puedo evitar, prefiero vivir con mi hakina matata, disfrutando de todo aquello que llega sin que yo lo llame, sin que lo espere y me sorprenda.

viernes, 24 de mayo de 2013

Algo de antes

algo escrito antes del 29 de octubre del 2010, transcrito el 29 y hoy.


Odiaba el turno vespertino... hasta que conoci a las personas mas maravillosas

Odiaba que oscureciera cuando estaba aun en la escuela...hasta que me toco ver el cielo estrellado con mis amigos

Odiaba tener que ir a estudiar... pero me consolaba el saber que no solo iba a eso

Odiaba que me dejaran trabajos en equipo... pero amaba poder escoger el mio

Odiaba la secundaria... hasta que me di cuenta de que tenia que irme

Odiaba los lunes y amaba los viernes... pero a veces sentia que los viernes estaban en mi contra

puedo dejar el pasado, si, no abandonarlo, solo dejarlo pasar y disfrutar de mi presente por malo que pueda llegar a ser, siempre hay un pequeño detalle que lo hara bello.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Una nota de facebook 23 de octubre del 2012


Hace unos momentos me debatia en si publicar una (muy obviamente) publicación que dijera "la mejor parte de ser Yo es que no tengo que ser nadie más" (y aun me debato en si hacerlo o no) porque me parece una frase un tanto... hum, no se, una frase que tiene mucho que decir, no solo decir lo que dice sino demostrar que por ejemplo, soy una egolatra o no se, es decir, esa frase puede hablar mucho por mi y no me refiero a que hable de Mi, sino el hecho de que yo la publique o la diga, puesto que quienes me conocen pues... eso, me conocen y saben la clase de persona que soy (la clase de persona que no publicaria eso) pero algo en mi lo pensó y quiere publicarlo, pero otra parte de mi no quiere porque ni siquiera está segura de lo que dice la frase, solo la dijo porque si e.e porque se le ocurrio y ni siquiera sabe si inconscientemente la recuerda de algun lado. 
Estos ultimos días me he dado cuenta de cosas muy hermosas, cosas reveladoras, cosas absurdas y cosas feas.
Se me hace un grán descubrimiento el sentir (no solo saber) que pase lo que pase... los años que gane, la experiencia que adquiera, los golpes que me de la vida, las cosas que gane, todo... apesar de todo aquello, siempre voy a ser yo misma y aunque muchos no lo crea (no me importa) no voy a cambiar. Tambien pensaba en subir (o mejor dicho elegir porque ya la subi) una foto donde estoy con Mariel y Karen, con una leyeda que dijera "Puedo cortarme el cabello, puedo tener épocas femeninas y otras machorras, puedo ser mala, puedo ser aburrida, puedo pintarme las uñas mil veces de colores diferentes, maquillarme, usar otros zapatos, tener ropa nueva o usar ropa muy vieja, sonreir o llorar, pero hay 2 cosas que jamás van a cambiar: Ellas y yo." pero entonces fue cuando pensé en escribir esto, o mejor dicho añadirlo a lo que habia pensado escribir... porque antes de esas 2 cosas tenía ganas de escribir esto pero no sabía si aqui, o en mi blog o en un cuaderno, porque queria decir cosas que no puedo decir por aqui, a menos que las diga de una manera en la que solo las personas que pueden enterarse puedan enterarse, y digo esto porque a veces (se volvió algo normal puesto que nuestra convivencia ha hecho que esto suceda) escribo cosas de una manera poco comunicativa para las personas que no merecen saberlo o no deben saberlo, pero mis personitas... aquellas muy importantes (o bueno unas de las muy importantes porque no todas las muy importantes pueden hacer esto) que solo ellas pueden entenderlo, porque así nos hemos desarrollado, es decir... ah, esque no se como explicarlo; esas... no se, 2... 3 personas, son capaces de descifrar cosas que digo que parecen una cosa demasiado absurda y sin sentido que en realidad tiene todo el sentido del mundo... es dificil de explicar, intenté escribir un ejemplo pero no es algo que pueda hacer 100% voluntario e.e pero bueno asi es como suceden las cosas.
Hace 2 (ya 3) días fue... ese día que no me gusta decir pero he aprendido a valorar pero de una manera no muy presuntuosa o muy publica o cualquier cosa escandalosa o algo similar, pero este día "especial" en especial fue... importante? hum... en este día ciertos sueños se fueron por un drenaje imaginario... y no... no me regañe nadie por decir que mis sueños se fueron por ese drenaje imaginario, porque no pueden decirme que cumpla esos sueños, ya que aquellos... dificilmente podían cumplirse ya que estaban basados en una fantasía que, aun sabiendo que era eso, una fantasía, albergaba la esperanza (loca esperanza deberia decir) de que serían realidad... infantilmente por alguna estupida razon creeia que se cumpliria ese deseo (y no deseo de deseo un blablabla, sino de que lo anhelaba)... de alguna manera, todos estos... que, 4 años? creo... creeia que debía haber una maldita (maldita literalmente) manera para que ese... deseo se realizara... imposible, y aunque hasta a mi me paresca absurdo, aun a mis 18 años... 5 años despues y con las ilusiones destrozadas y los sueños idos por el drenaje... aun asi... en el fondo muy muy (pero no muy) en el fondo creo que existe esa posibilidad, aunque quizá solo sean restos de mi ilusion ya muerta, como la embarrada de yogurt en el bote vacio... algo asi.
Pero quien sabe, me parece imposible, más no deja de ser mi más grande deseo...
Éste en especial, fue un... eso (cumpleaños) especial... fué el primero que no pase con mi familia (o algo asi)... el primero que no pasé en mi casa, ni cerca... pero fué el primero que pasé en uno de los lugares más hermosos que he visto y uno de los sitios que siempre me han gustado, uno de mis sitios preferidos: El bosque.  
Mágico.
Fué... extraño. Diferente. Hermoso.
Mágico.
Debo admitirlo; tengo miedo. La verdad siempre lo he tenido... No me da miedo morir, me da miedo crecer... Me da miedo el hecho mismo de crecer. Me da miedo dejar de ser quien soy, me da miedo perderme en el tiempo, quedarme atras... aunque siempre pondre todo de mi parte para que aquello no ocurra aun asi, me da miedo.
Pero este texto no se trata de miedo, se trata de felicidad, de la felicidad que soy.
Y ahora digo esto: Aquí va una de esas cosas que dije, que a veces algunas personas pueden leerlas... generalmente las escribo para mi, y las hago poco comunicativas para que nadie las sepa pero quienes me aman y son muy proximos a mi las entienden a la perfeccion aunque no las escriba para esas personas, otras veces las escribo personalmente para ciertas personas y no necesariamente son aquellas que son proximas a mi pero solo esas personas a las que se lo escribo pueden entenderlo... raro pero aqui esta: Espero que esta persona a la que le escribo lo siguiente lo leea, y si lo lee espero que lo entienda, sino, no tengo nada que perder, quiza algo que ganar... Para algo, arriba muy próximo que dije, casi lo ultimo... tengo una cosa unica cosa que agregar, para terminar el texto... y solo es un gracias.

Gracias.

Ya.

Me cuesta demasiado admitirlo, por miedo, sólo por miedo, el hecho de que ya eres como la lluvia, como su sonido y su aroma. Ya eres como el sabor del café o del chocolate. Ya eres como las tardes nubladas y frescas. Ya eres como los viernes por la tarde que tanto se disfrutan. Ya eres como la noche fresca, o mejor aun, la noche, fresca, lluviosa y deliciosa. Ya eres como el sonido del agua, como el sonido del piano, tan musicales, tan tranquilizadores. Como la combinación perfecta de colores, como el gris o como el azul, o como el punto perfecto entre éstos. Como el viento cuando hace falta, como el aire cuando es necesario. Como el cielo estrellado o nublado. Como ésa clase de conversación que se saborea a tal punto de no tener fin. Como el ronroneo de un gato, o su roce suave contra mí.
Me da miedo admitirlo, y vivo negándomelo, aunque ya bien lo sé pero no quiero admitirlo o en realidad si quiero, pero el miedo me consume y me silencia, atrapa todas y cada una de mis palabras antes de que pueda decirlas y las encierra, las guarda para sí o para mí.

domingo, 19 de mayo de 2013

Agotador.

Todo comenzó al atardecer, en el ocaso.
No recuerdo como llegué a éste punto pero recuerdo que había pasado el día con él, y creo íbamos camino a su casa. Íbamos a cruzar la avenida, por lo que estábamos subiendo el puente (eso es extraño porque desde que hicieron la zona para patinar en medio de la avenida, todos solemos cruzar por abajo y no por el puente). Recuerdo que era pesado subir el puente, y corrí, me le adelanté a él, iba feliz, corriendo, y volteé a ver qué tan atrás lo había dejado; el estaba en el segundo nivel y yo en el tercero, justo fuera del puente, y podía mirarlo desde donde estaba, y el me miraba, confundido. Entré al puente y ahí estaba un sujeto, un señor que no parecía darme confianza. Regresé a donde podía verlo a él y lo miré con prisa en los ojos, quería que llegara conmigo ya, comenzaba a sentir ansiedad. El tiempo que lo miré fue corto pues volví dentro, y el sujeto seguía ahí y ahora me miraba con una expresión extraña que detestaba, me daba asco, luego se acercó a mi mientras caminaba al otro extremo del puente y quería tocarme. Yo corría y el caminaba, pero aun así estaba cerca mío. Llegué al otro extremo del puente, huyendo del sujeto, esperando que Él no tardara pero cuando llegué al otro extremo y miré afuera del puente, lo vi abajo, cruzando corriendo. Llevaba su saco puesto y corría y aunque no podía ver su rostro sabía que algo había salido mal, que el había creído que lo había abandonado o algo así y estaba mal, molesto o triste, no sé. Sentí angustia, por lo que él habría creído y por que me había dejado y tenía miedo del sujeto que me seguía. Le grité muy fuerte pero el siguió corriendo en mal estado. No me di cuenta cuando comenzó pero estaba lloviendo. corrí por el primer nivel del otro lado del puente, y mientras aun podía verlo entre toda el agua que caía del cielo, volví a gritarle. Después lo perdí de vista al dar la vuelta para llegar al segundo nivel. Continué corriendo hasta llegar abajo. Estaba muy alterada, me sentía mal, el sujeto del puente ya no me seguía y ya no lo recordaba ni volvió a aparecer, ahora sólo me sentía mal por él, porque estaba confundido y yo también porque no sabía que era lo que había pasado. Continué corriendo. Estaba llorando, creo desde la primera vez que le grité, creo desde que lo vi corriendo. Corrí más y llegué a un puesto donde venden (en la vida real hamburguesas) tacos. Ya era de noche y antes de llegar al puesto vi de lejos, sentado cenando, a mi mejor amigo, y corrí llorando hacia él, lo llamé por su nombre y lo abracé. Me preguntó qué me sucedía pero no paré de llorar ni de correr y apenas nos soltamos continué corriendo hacia donde creía que él estaría. El camino hacia allá no lo recuerdo, sólo recuerdo que (ya no llovía, estaba soleado, aunque había sombra, al parecer, no se como, ya no era de noche) llegué a su casa (la cual no era su casa) y toqué la ventana porque la puerta era, una puerta antes de su puerta y era enorme. Recuerdo el recuerdo en ése momento de que sólo había visto su casa por dentro y que no recordaba haberla visto por fuera, algo ilógico ya que ¿Cómo habría entrado entonces? Él me abrió la ventana y dijo que no... con su cara de confusión, como la mía, pero su expresión era de una duda triste, como la decepción y me sentí aun peor y mi confusión aumentó, y apareció la impotencia de no saber que sucedía y qué debía hacer. No quería que él me viera llorar así que me fuoi llena de angustia e impotencia. Mi recuerdo siguiente fue bajar del puente, ahora todo estaba gris, era como si fuera de día, pero sin sol, todo nublado. Al bajar el puente iba llorando, y justo cuando llegué abajo, sonó mi celular. Era uno de mis padres, no recuerdo cual, estaban en el estacionamiento y caminé por el estacionamiento buscándolos, pero había neblina y no podía ver nada. De pronto el auto apareció ante mí y colgué aunque no había dicho nada por teléfono. Abrí la puerta del auto, me sequé las lágrimas y subí.
Lo último que recuerdo es el color negro de los asientos del coche y cómo suspiré intentando liberarme del sentimiento.

Antes de todo esto recuerdo estar en un departamento, no sé de quién pero había muchos niños pequeños, muy bonitos. Y yo les daba mangos partidos. Suelo partir los mangos de una manera a la que mi madre le gusta mucho: corto los lados, les hago cuadros y giro la pulpa hacia afuera.
De pronto no sé por qué tomaba a los niños y les hacía lo mismo, en realidad sólo recuerdo uno, pero no era algo sangriento, comenzaba y se convertían en fruta. Por último una niña pequeña, muy linda se acercó a mi en la cocina y me dijo que quería mango, entonces de manera muy amable le dije "claro que si, hermosa!" la cargué, la senté en la barra, tomé el cuchillo y le corté el abdomen. Ella no hizo expresión alguna de dolor, aunque no veía su rostro, pero apenas la había atravesado el abdomen me detuve, como si acabara de ser des hipnotizada y me alarmé, comencé a llorar y puse mi mano sobre su herida. De pronto ya no estábamos en la cocina, estábamos en la entrada del departamento, ella parada y yo hincada frente a mí y vi su rostro, tan tierno e inocente con una expresión de angustia y ella me dijo "pero ésto es lo que haces" y yo le dije "si, pero ella no! a ella si la quiero!" y la abracé mientras pensaba en algo para su herida y ella comenzó a llorar y me angustié más. Pensé en tomar una aguja y coserle la herida, recuerdo el recuerdo de haber visto una aguja, y de pronto la aguja estaba en mis manos. Le dije "pero no está desinfectada, necesito fuego" y ella hizo aparecer fuego.
Es todo, luego sucedió lo primero.

viernes, 10 de mayo de 2013

No te enamores de una chica que escriba.


No te enamores de una chica que escriba- Laura Solórzano

A Barrone del Sur.

Nunca jamás pienses que te puedes enamorar de una chica que escriba. Tampoco la escuches o prestes mucha atención a lo que dice. Enamórate de una simple, sencilla y que tenga mala ortografía, ella te dará alegría sin sabor, de esa que no despierta emoción. En cambio, una chica que escriba, sería capaz de narrar la historia más aburrida y hacerla parecer divertida, interesante, ocurrente. Esa que escribe hasta en una servilleta, será capaz de moverte algo más que el piso.
Sal con una chica que solo se preocupe por su aspecto, te vendrá bien en todas esas fotos y reuniones del trabajo. Tu mamá dirá que podrán tener hijos hermosos y que ella se dedicará a cuidarlos cuando llegue el momento. Una chica que escribe, en cambio, podría hacerte pasar momentos incómodos cuando decida reírse de alguna tontería en la calle, cuando recuerde algún cuento o cuando decida ser ella misma en alguna fiesta y convertirse en una persona interesante llena de cuentos y aventuras que solo conoce por las páginas que escribe.
Disfruta de tu vida con una chica cualquiera, sencilla y simple. Tendrás una vida sin preocupaciones y sin montañas rusas emocionales. Ella, la chica que escribe, que lee, que disfruta, que crea historias será un reto. Mantenerla a tu lado no será cuestión sencilla. Disfrutará, probablemente, del cine “raro” y preferirá comprar libros antes que vestidos, pero aun así podrás encontrarla un día vistiendo solo sus lentes y algún libro que le guste porque así se lee mejor. Cuando nada te incomoda. Cuando solo la piel te acompaña. En cambio, aquella chica que no escribe ni siquiera un papel para decirte que la esperes, será mucho más fácil de mantener, llévala a fiestas ruidosas y llenas de gente plástica que solo asiste a aquellos lugares para que el ruido de la música les impida escuchar la tristeza de sus pensamientos.
Conquista a una mujer que no escriba, ella será fácil a la hora de consentirla y hacerle regalos, para ella será solo cuestión de rosas y chocolates, sin esperar más allá. Piensa que, si te enamoras de una que escribe, deberás buscar libros, tulipanes, chocolates diferentes, obras de teatro o sencillamente una tarde en un parque. Para ella cualquier regalo podría ser especial, pero no sabes qué es «cualquier regalo» porque sabes que ella retará tu creatividad.
En fin, enamórate. Enamórate de la que irrumpa en tus sueños cuando menos lo esperes, enamórate de esa que te rete. Conquista a esa mujer que, sin darse cuenta, ya entró en tu cabeza y no la puedes ni quieres sacar. Enamórala porque te la imaginas en tu casa, contigo a tu lado. Enamórala con frases inesperadas, con música que te conecte a ella, con deseos y mensajes que llegan a deshora solo para recordar que la extrañas. Enamórense.
Pero si descubres que ella es mucho para ti porque reta demasiado tu mente, corre a buscar a la chica que no escribe, pero antes déjale una nota a quién te robó el pensamiento para que esté enterada que será pronto el momento de colocar punto final a otra historia. Y si el caso es contrario, si descubres que tu vida está al lado de aquella que escribe, corre con un ticket del metro y un mensaje, entra en su biblioteca y déjaselo en el libro de turno, ¡Sorpréndela sin mentirle!

viernes, 3 de mayo de 2013

something

Llega una etapa de tu vida en la que te das cuenta de que la verdadera importancia que tienen las cosas, depende completamente de ti, sin melodramas ni prejuicios de la sociedad o de los demás. Te das cuenta de que, como alguien me dijo hace poco, sólo tienes una vida y pues, tienes que vivirla como tu quieres, aunque suene egoista, sin pensar en lo que quieren los demás, puesto que es tu vida, y al hacer lo que tu no quieres estás desperdiciandola. Por lo que todo aquello que dicen los demás, simplemente déjalo de lado, toma lo bueno y deja lo malo, como al leer un libro, toma lo que gustes, lo que te sirva, lo bueno y deja lo demás...
Vivir la vida sin pensar en consecuencias puede traer problemas... pero que son los problemas? realmente son problemas? siempre y cuando estés haciendo algo que te agrade sin dañar a alguien más (incluye, obviamente embarazos, porque es la vida de 2 seres más) es vivir bien.
La felicidad y el placer son 2 cosas distintas, si bien van tomadas seguido de la mano, no son lo mismo, son completamente diferentes. Una buena vida no es aquella que no va por el mal camino, ya que no hay ni mal ni bien. Vivir con miedos y pena, simplemente te mantiene en una clase de jaula, una prisión inconsciente, invisible, que realmente a veces sega y cuando uno llega a viejo se arrepiente de no haber vivido tantas cosas que hubiese querido... ¿Por qué no la besé? ¿Por qué no viajé por el mundo? cosas como esas...
Realmente la vida... pues sí, es un drama, pero no hay que exagerarla extremadamente dramática... Los problemas no son enormes, y el drama que vale la pena viene solito, y así mismo, se va solito.
No miedos, no pena... nada, no hay que complicarse, las cosas son prácticas, fáciles... habla con la verdad, demuestra que hay confianza en ti para que los demás puedan confiar en ti

sábado, 20 de abril de 2013

¿Qué pasa?

No sé si ésto sea normal, si algún día dejaré de sentir esto, pero a veces simplemente me canso de la vida. Me canso al ver las cosas horribles que la humanidad le ofrece al mundo o mejor dicho, con las que le paga, me causa impotencia el ver como nadie hace nada y me causa impotencia ser tan inconsciente a veces y yo misma no hacer cosas sin darme cuenta. Me causa impotencia ver lo desagradable que es todo. A veces simplemente me gustaría desaparecer, no morir, o morir, me da igual, simplemente ya no estar aquí. Ser prisionera secretamente de las tradiciones, de la familia, de la sociedad, de las costumbres. No poder ser yo misma libremente entre mis semejantes por el simple hecho de que... no sé, soy cobarde, no me atrevo.
Últimamente muchas cosas me dan miedo, simplemente vivir me da miedo, ésa también es una de las razones por las que a veces no quiero estar aquí más. Me gustaría saber tantas cosas, me gustaría cambiar tantas cosas...
Me refugio inconscientemente en bellas historias en libros o series maravillosas, termino esas bellas historias fascinada, demasiado fascinada... con tantas emociones hermosas dentro de mi, positivas todas puedo estar casi segura... pero son historias, y tienen un final... Ése final es mi perdición. Cuando ése final llega, las sensaciones hermosas permanecen pero guardadas en no sé donde, y yo mientras muero de dolor. No sé que demonios sucede entonces, me siento triste... siento un gran vacío, muchas veces cuando una historia me atrapa así y me fascina es cuando ocurre, me duele y me duele tanto (o quizá la emoción es tanta que duele o la fascinación) que cualquier cosita que me recuerde aquello es una daga. Una imagen, un nombre, una frase... todo es muy confuso, cansado, otra de las razones por las que no quiero estar aquí. Cómo voy a vivir con ello toda mi vida? hasta ahora nunca me había conscientizado totalmente de que ésto me sucedía pero ahora que soy completamente consciente de que si una historia me atrapa, realmente me atrapará y el final será doloroso, ¿Cómo voy a querer saber más historias? ¿Cuándo querré leer de nuevo un buen libro o me dejaré atrapar por uno? Otro miedo más.
Me da miedo hacer lo correcto, me da miedo hacer lo incorrecto, me da miedo salvarme a mi misma de la perdición, estoy siendo, de cierta forma aquello que siempre odié y que siempre evité... ocultando mi propia forma de ser y dejándome caer. Me siento abandonada cuando no debería sentir eso si me tengo a mi misma. Me siento sola, pareciese que mis amigos no quisieran estar conmigo. Quizá cometí algún error pero no logro comprender. No debería dejar que ésto me afecte a tal grado...
Y digo "a tal grado" porque tampoco es bueno que no me preocupe por nada. Últimamente siento que por protegerme he cambiado, para no salir herida en las relaciones con las demás personas me he insensibilizado y me he comportado desinteresadamente, indiferente hacia ciertas cosas y eso me causa preocupación ya que cada vez me siento menos yo, más insensible hacia todo, en realidad por dentro si me duele, y sigue siendo de la misma forma, pero mi manera de expresarlo no es igual... es indiferente, es... no me gusta y se ha vuelto una costumbre. Parece que el dolor en realidad no nos hace más fuertes, simplemente nos distorsiona y cambia por fuera, como un disfraz del que pronto te encuentras atrapado. He intentado cambiar éso y me siento bien al decir que he progresado con eso, aunque realmente, bueno puede que suene contradictorio pero, no está muy bien que sea tan sensible. No debo ocultar como realmente me siento pero tampoco es que deba sentirme así. Me daña.
Como sea, siento que estoy perdiendo a mis amigos, o por lo menos perdiendo lo que tenía antes.
Y tengo miedo... de lo que mencioné aquí y de muchas otras cosas y algunas otras que no me atrevo a admitir. Me da miedo defraudar a quienes amo, me da miedo permanecer sola, me da miedo no poder volver a amar, me da miedo estar en el camino incorrecto, me da miedo vivir en este mundo, este mundo de humanos, me da miedo no ser quien soy, me da miedo querer ser quien soy, me da miedo perder a mis padres, me da miedo perder a mis amigos animales, me da miedo ser cruel, me da miedo trabajar con gente, me da miedo la gente, me da miedo tener que hablar con la gente, me da miedo hacer las cosas mal, me da miedo que me reprochen mis errores, me da miedo vivir, me da miedo lastimar a las personas las quiera o no las quiera, me da miedo demostrar ésa parte de mi que nadie conoce, me da miedo que la gente pueda saber lo que pienso de verdad, me da miedo mentir, me da miedo también decir la verdad, me da miedo seguir atorada aquí en mi miedo, me da miedo el futuro.
Y muchas cosas más.
Y me pregunto, ¿Cuándo dejaré de decir, creer o pensar "es la adolescencia"? Siempre espero que algunas personas cambien ciertas cosas negativas de sí al crecer más, al pensar distinto, pero muchas de esas veces o muchas de esas personas son adultos completamente desarrollados que no salen de su error en su necedad de tener la razón. Y de nuevo, no quiero estar aquí. Ésas veces y ahorita. No quiero, simplemente quisiera que nada existiera.

sábado, 9 de febrero de 2013

Poema de un perro

Yo soy el que te espera...
Tu coche tiene un sonido especial y puedo reconocerlo entre mil.
Tus pasos tienen un timbre mágico, son música para mí.
Tu voz es el mayor signo de mi tiempo feliz y, a veces, no es necesario mencionar: oigo tu tristeza.
Si veo tu alegría, me hace feliz!
No sé lo que es olor bueno o malo, solo sé que tu aroma es el mejor.
De algunas presencias a veces me gusta. Otras, no tanto.
Pero tu presencia es lo que mueve mis sentidos.
Tu despierto, me despierta.
Tu durmiendo eres mi Dios, reposando en casa, y yo cuido tu sueño.
Tu mirada es un rayo de luz, cuando me doy cuenta de tu despertar...
Sus manos sobre mí, tienen la ligereza de la paz.
Y, cuando Tu sales, todo está vacío otra vez...

Y vuelvo a esperarte siempre y siempre...
Por el sonido de tu coche;
Por tus pasos;
Por tu voz;
Por tu estado siempre inconstante del humor;
Por tu olor;
Por tu reposo bajo mi vigília;
Por tus ojos;
Por tus manos.
Y soy feliz asi.

Yo soy el que te espera:
¡Soy tu perro!


Es más, quienes poseen un animal, tiene un "Ángel" para guardarlos...
Son los Ángeles de cuatro patas...
Hay personas que no les gustan los perros. 
Estos, por supuesto, nunca tuvieron en su vida un amigo de cuatro patas o, si tuvieron, nunca miraron dentro de sus ojitos para darse cuenta de quién estaba allí.
Un perro es un ángel que viene al mundo a enseñarnos el amor. 

¿Quién más puede dar amor incondicional? 
Amistad, sin pedir nada a cambio; 
Cariño, sin esperar regreso; 
Protección, sin ganar nada; 
¿Fidelidad, 24 horas al día?

Ohhh, nada de nada de que los padres hacen eso. Los padres son humanos y, cuando riñen a sus hijos, tienden a enojarse y a frustrarse...
Sin embargo un perro no se va lejos!
Incluso cuando les reprendemos vuelve con la cabecita baja, a pedir disculpas por algo que a lo mejor no ha hecho... Y lamen nuestras manos para pedir perdón.
Algunos ángeles no tienen alas, 
tienen cuatro patas, 
un cuerpo peludo, 
nariz de bola, 
orejas atentas, 
mirada de angustia y necesidad.


Autor desconocido, quizá 
Gabriel Makaya

martes, 5 de febrero de 2013

Inocencia y realidad

Cuando pequeñas (y pequeños también) llegamos a ver La dama y el vagabundo, Titanic, La bella y la bestia, o en las caricaturas, que veíamos como el pajarito llegaba con la pajarita y salían corazoncitos. Más adelante, en la pre-adolescencia, viendo películas donde el amor llega y se queda, cómo el chico se enamora de la chica y la chica del chico y son felices, todos atontados, otras veces amor no correspondido, pero llega otra persona y de nuevo todos felices, las canciones de amor: perfectas. Todo perfecto en el amor. Uno crece creyendo, en su inocencia, que el amor es perfecto; llega alguien, se enamoran, te hace feliz y "felices por siempre" como en los cuentos.
Llega el momento en el que uno, por fin se enamora, se enfrenta a esos cuentos, reales, en la vida. Amor no correspondido, o amor secreto. Luego, te pasa como en las películas: Llega alguien, te enamora, se enamora, te atontas, eres feliz, como en las películas, toda una historia de amor. Pero de pronto... puf! viene la realidad. Cualquier cosa real sucede, el(lla) se enamora de otr@, o te deja de querer, o algo feo pasa, algún problema, algún asunto complicado... Después del primer amor (y obviamente también de la primera desilusión) despiertas. Te das cuenta que la vida no es como en las caricaturas. Que las relaciones con la gente no son tan fáciles como te pintan. Después de que abres los ojos las canciones románticas (demasiado empalagosas) te parecen esos cuentos, esas películas románticas. "Juntos por siempre" Que es eso? "Amor eterno" el amor que me tiene mi madre? Realmente es probable que el amor esté sobrevalorado, a mi parecer, de alguna manera, pues, ¿quién dice que no amaste? Si a cada momento, sin darte cuenta amas lo que vives, cada cosa que aprendes, cada situación, cada cielo lindo, cada luna llena, grande y amarilla que miras una vez al mes... cada sonrisa a desconocido que te hes devuelta, cada cachorro adorable, cada gesto amable en la calle... por tanto, ¿no amamos a cada momento?
Amamos la vida; las relaciones, todas, son complicadas, pero no por ello dejamos de amar.