He aquí Un estúpido falso poema. Falso no por lo que dice, sino por ser un vano intento de poesía.
Radiante y cálido, un acercamiento
necesario es, al hacerse vicio, de ti
una vez probado, difícil es
no pedir, pedir es poco;
rogar por un poco más
una caricia más, una mirada más.
Aquella chica dura, aquella chica fria
que nació de la muerte
de la chica sensible y mimosa,
la chica frágil y débil
también ha muerto, para dar paso
al nacimiento de una chica
al mismo tiempo nueva y vieja;
a la chica dulce y desprotegida.
La bestia, en dulce miel se convirtió.
Los ojos abiertos, cerrados de nuevo están.
La ingenuidad ha vuelto, quizá la perdición.
El miedo desaparece para abrir paso
al confort y al sopor de la cofiánza,
sin saber si ésta es peligrosa o no.
Dejándose caer hacia atrás,
esperando ser recibida por un par de brazos
que impidan su caída hasta el fondo,
un fondo que la haría despertar,
abrir los ojos una vez más, aunque
ésta vez de una manera distinta,
más consciente y no arrepentida.
El enamoramiento no es un error,
no puede ser un error aquello que
ni siquiera está en nuestras manos.
El enamoramiento es un regalo
y un regalo no se menosprecia,
se acepta como viene, y se aprovecha.
No se puede escapar de algo inevitable.
No se puede escapar de aquello que
te convierte en lo que menos imaginas.
De aquello que hace de una roca,
una suave nube blanca que flota libre.
Que hace de un hombre frío y huraño
un joven radiante de vida, desbordante de alegría.
De un día lluvioso y arruinado,
el mas hermoso recuerdo de verano.
No se puede escapar de aquello.
Aquello que hace de alguien
que en prosa prefiere escribir,
un aficionado fingiendo escribir en verso.
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