domingo, 26 de octubre de 2014

Luto nocturno.

Recuerdo las palabras de esa desconocida: "te presento a tu nuevo gato" sin saber que se convertirían en realidad.
Peor momento no pudo ser, aunque sabía que este día llegaría no me lo imaginaba tan pronto, tan inesperado y tan doloroso... extrañaré su dulce compañía inclusive en este momento, con sus cariñosos gestos atentos, su ronroneo en mi cuello, sobre mi cabeza sus patitas o su dormido ser, lo juguetón que es o como saca las croquetas del plato para poder comerlas, verlo dormido en el lavamanos o que me siga por la casa para estar conmigo. Como juega con Pay, su cabecita ligeramente inclinada, como concentrado en alguna cosa, curioso o conmovido... Sus patitas sucias o su limpieza en todo momento. Extrañaré su ronroneo bajo mis cobijas, bajo mis piernas, la ternura de su presencia, sus ojitos azules...
No quiero que se vaya... me siento impotente y atrapada, como si me lo arrebataran... y no puedo hacer nada... Fui una tonta por encariñarme y ahora no puedo evitar este dolor...
Sin duda la noche debe guardar luto por mí, por él, por nosotros y por el dolor que queda, por la soledad que reemplaza la alegría del ayer y entristece mi hoy, mi mañana y mi cercano futuro.
Solo me queda esperar que tenga una bonita vida, que no le toque una mala familia, que ningún niño quiera jugar con él maltratándolo... que no lo descuiden, que no salga y lo atropellen, que no le de sida y que no embarace a ninguna gata...
Que por favor lo quieran por lo menos la mitad de lo que yo lo quiero, o si se puede el doble que yo,  y que se preocupen por él... no quiero que quede desamparado, perdido o abandonado... temo por él, por su futuro que ya no está más en mis manos...
Daría mis lágrimas derramadas esta noche por asegurar su futuro, daría la mitad de mi vida por que él tuviera sus 10 años de vida felices y prosperos, sin daños, sin dolor... pero no puedo hacer nada, porque estoy atrapada

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