martes, 25 de marzo de 2014

Al amor le gustan los lácteos.

Uno escribe cuando siente la necesidad, porque así debe ser. Nunca es suficiente escribir de alguien a quien se ama. En mi vida hay varios seres a los que amo profundamente y por todos daría la vida, inclusive por la pequeña sombra que discreta me sigue a todos lados, como si creyera que no me percato de su presencia, que al salir de cierta habitación veo agitando su alargada cola manchada, escabulléndose a otra habitación a la que estoy a punto de dirigirme. Cómo por las mañanas no se da cuenta de que yo sé que me está mirando, esperando que despierte y, una vez despierta, asegurándose de que es así y que no simplemente me estoy girando en la cama para cambiar de posición, para que al fin, cuando la saludo, me maúlle y me haga dirigirme hacia su plato de comida.
Siento que es un poco extraño o no sé si sea que de verdad amo cada cosa que hace pero es tan bella al hacer todo lo que hace, que he escrito tantas veces de ella (no aquí, es obvio) y aun siento que hay tantas cosas que decir acerca de ella, aunque sea un ser diminuto de apenas 40 centímetros de largo y 30 de alto. Que cuando ella está dormida a mi lado o en la otra habitación conmigo al alcance de su vista, yo me paro y me dirijo hacia cualquier parte y cuando menos me doy cuenta ella está a mi lado, aunque estuviese profundamente dormida, con ello me hace sentir el ser humano más afortunado del planeta, me hace sentir que significo algo para un ser tan indiferente como un gato, y no me hace sentir importante, me hace sentir que ella es especial o que realmente he logrado un nivel de confianza muy profundo con un ser imperturbable e independiente, un ser independiente que aunque así, me busca y me quiere en su vida, que realmente me ama y que sabe que lo amo, y que aunque no lo supiera o no lo creyera o incluso en un caso muy extremo e inconsciente yo no la amara, ella me amaría de igual manera y sin importancia.
Estoy enamorada de su gracia, de su belleza y elegancia, de sus ojos aburridos o a veces demasiado vivos y eufóricos (por las noches más que nada) por su forma de estirarse como si todos los días fueran sábado por la mañana con galletitas y caricaturas. Enamorada de su diminuta barbilla manchada, de su única patita manchada, de su grácil estructura, de sus pequeñas y engañosamente insignificantes garritas. Enamorada de sus colores que no hacen más que recordarme el sabor del café con leche sin revolver. De sus pequeños "frijolitos", de las mil maneras en las que duerme, la manera en la que come, trepa, corre, camina, juega, la manera en la que tapa su pequeño rostro con sus patitas al dormir, de como tira cosas sólo por ganas de hacerlo o para llamar mi atención para que le abra la puerta de mi habitación para salir y de cómo pasa las patitas por debajo de la misma cuando quiere entrar.
Amo que responda cuando le hablo, aunque no tengamos el mismo idioma y ella intente decirme no se que tantas cosas, y yo sólo pueda interpretarlo todo con un corto código de "comida", "puerta", "comida humana" "quiero salir" o cuando ocasionalmente la baño con un desesperado "maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaau" que no quiere decir otra cosa más que "NO".
Amo que se robe mi leche, mi yogurt, mi licuado, mi helado, mi huevo y toda aquella comida que ella quiera que le comparta, otros gatos la exigen y hostigan a sus humanos, pero ella simplemente no está interesada en mi comida sino le ofrezco primero (o si escucha alguna envoltura), su delicadeza al recibir los alimentos de mi mano o de plano preferirlos en una superficie, desde que accidentalmente me mordió al darle un premio y ver cuanto me dolió.
Detesto pero jamás cambiaría el hecho de que cada vez que tiendo mi cama aparezca un bulto misterioso debajo de las sábanas que a los pocos segundos las atrae todas hacia sí, con ligeros rasguños que sacan uno que otro hilo de su sitio.
Si bien todos los gatos son mi debilidad, no hay ni un sólo gato al que yo ame como la amo a ella y ahora sé, por experiencia pasada, que nunca habrá otro gato al que yo ame como la amo a ella, ni en cantidad ni en forma.

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