domingo, 19 de mayo de 2013

Agotador.

Todo comenzó al atardecer, en el ocaso.
No recuerdo como llegué a éste punto pero recuerdo que había pasado el día con él, y creo íbamos camino a su casa. Íbamos a cruzar la avenida, por lo que estábamos subiendo el puente (eso es extraño porque desde que hicieron la zona para patinar en medio de la avenida, todos solemos cruzar por abajo y no por el puente). Recuerdo que era pesado subir el puente, y corrí, me le adelanté a él, iba feliz, corriendo, y volteé a ver qué tan atrás lo había dejado; el estaba en el segundo nivel y yo en el tercero, justo fuera del puente, y podía mirarlo desde donde estaba, y el me miraba, confundido. Entré al puente y ahí estaba un sujeto, un señor que no parecía darme confianza. Regresé a donde podía verlo a él y lo miré con prisa en los ojos, quería que llegara conmigo ya, comenzaba a sentir ansiedad. El tiempo que lo miré fue corto pues volví dentro, y el sujeto seguía ahí y ahora me miraba con una expresión extraña que detestaba, me daba asco, luego se acercó a mi mientras caminaba al otro extremo del puente y quería tocarme. Yo corría y el caminaba, pero aun así estaba cerca mío. Llegué al otro extremo del puente, huyendo del sujeto, esperando que Él no tardara pero cuando llegué al otro extremo y miré afuera del puente, lo vi abajo, cruzando corriendo. Llevaba su saco puesto y corría y aunque no podía ver su rostro sabía que algo había salido mal, que el había creído que lo había abandonado o algo así y estaba mal, molesto o triste, no sé. Sentí angustia, por lo que él habría creído y por que me había dejado y tenía miedo del sujeto que me seguía. Le grité muy fuerte pero el siguió corriendo en mal estado. No me di cuenta cuando comenzó pero estaba lloviendo. corrí por el primer nivel del otro lado del puente, y mientras aun podía verlo entre toda el agua que caía del cielo, volví a gritarle. Después lo perdí de vista al dar la vuelta para llegar al segundo nivel. Continué corriendo hasta llegar abajo. Estaba muy alterada, me sentía mal, el sujeto del puente ya no me seguía y ya no lo recordaba ni volvió a aparecer, ahora sólo me sentía mal por él, porque estaba confundido y yo también porque no sabía que era lo que había pasado. Continué corriendo. Estaba llorando, creo desde la primera vez que le grité, creo desde que lo vi corriendo. Corrí más y llegué a un puesto donde venden (en la vida real hamburguesas) tacos. Ya era de noche y antes de llegar al puesto vi de lejos, sentado cenando, a mi mejor amigo, y corrí llorando hacia él, lo llamé por su nombre y lo abracé. Me preguntó qué me sucedía pero no paré de llorar ni de correr y apenas nos soltamos continué corriendo hacia donde creía que él estaría. El camino hacia allá no lo recuerdo, sólo recuerdo que (ya no llovía, estaba soleado, aunque había sombra, al parecer, no se como, ya no era de noche) llegué a su casa (la cual no era su casa) y toqué la ventana porque la puerta era, una puerta antes de su puerta y era enorme. Recuerdo el recuerdo en ése momento de que sólo había visto su casa por dentro y que no recordaba haberla visto por fuera, algo ilógico ya que ¿Cómo habría entrado entonces? Él me abrió la ventana y dijo que no... con su cara de confusión, como la mía, pero su expresión era de una duda triste, como la decepción y me sentí aun peor y mi confusión aumentó, y apareció la impotencia de no saber que sucedía y qué debía hacer. No quería que él me viera llorar así que me fuoi llena de angustia e impotencia. Mi recuerdo siguiente fue bajar del puente, ahora todo estaba gris, era como si fuera de día, pero sin sol, todo nublado. Al bajar el puente iba llorando, y justo cuando llegué abajo, sonó mi celular. Era uno de mis padres, no recuerdo cual, estaban en el estacionamiento y caminé por el estacionamiento buscándolos, pero había neblina y no podía ver nada. De pronto el auto apareció ante mí y colgué aunque no había dicho nada por teléfono. Abrí la puerta del auto, me sequé las lágrimas y subí.
Lo último que recuerdo es el color negro de los asientos del coche y cómo suspiré intentando liberarme del sentimiento.

Antes de todo esto recuerdo estar en un departamento, no sé de quién pero había muchos niños pequeños, muy bonitos. Y yo les daba mangos partidos. Suelo partir los mangos de una manera a la que mi madre le gusta mucho: corto los lados, les hago cuadros y giro la pulpa hacia afuera.
De pronto no sé por qué tomaba a los niños y les hacía lo mismo, en realidad sólo recuerdo uno, pero no era algo sangriento, comenzaba y se convertían en fruta. Por último una niña pequeña, muy linda se acercó a mi en la cocina y me dijo que quería mango, entonces de manera muy amable le dije "claro que si, hermosa!" la cargué, la senté en la barra, tomé el cuchillo y le corté el abdomen. Ella no hizo expresión alguna de dolor, aunque no veía su rostro, pero apenas la había atravesado el abdomen me detuve, como si acabara de ser des hipnotizada y me alarmé, comencé a llorar y puse mi mano sobre su herida. De pronto ya no estábamos en la cocina, estábamos en la entrada del departamento, ella parada y yo hincada frente a mí y vi su rostro, tan tierno e inocente con una expresión de angustia y ella me dijo "pero ésto es lo que haces" y yo le dije "si, pero ella no! a ella si la quiero!" y la abracé mientras pensaba en algo para su herida y ella comenzó a llorar y me angustié más. Pensé en tomar una aguja y coserle la herida, recuerdo el recuerdo de haber visto una aguja, y de pronto la aguja estaba en mis manos. Le dije "pero no está desinfectada, necesito fuego" y ella hizo aparecer fuego.
Es todo, luego sucedió lo primero.